Formación inicial de la selección de Uruguay en el Mundial 1930.

Mundial de Uruguay 1930: El primero de la historia

La historia de los Mundiales de fútbol está llena de momentos icónicos que perduran en nuestra memoria. El partido de Maradona contra Inglaterra, Cruyff liderando a la Naranja Mecánica, el penalti de Roberto Baggio o el gol de Iniesta son algunos ejemplos. Sin embargo, todos estos recuerdos serían imposibles sin un inicio, un origen, y ese no es otro que el Mundial de Uruguay 1930, el primero de la historia.

La FIFA llevaba años tratando de organizar un campeonato al margen de los Juegos Olímpicos y después de una reunión celebrada en Amsterdam en el año 1928, se acordó que era el momento perfecto para la creación de la Copa del Mundo de futbol.

La elección de Uruguay como país anfitrión no estuvo exenta de polémica. Fueron varios los países europeos que presentaron su candidatura: España, Italia, Hungría, Suecia o Países Bajos son algunos ejemplos. Sin embargo, el presidente de la FIFA por aquel entonces, el mítico Jules Rimet, se mostró a favor de la candidatura de Uruguay por varios motivos: El primero, conmemorar el centenario de la Constitución del país sudamericano. El segundo, reconocer y premiar el hecho de que los  uruguayos fueran los vigentes bicampeones de los Juegos Olímpicos de 1920 y 1924.

Esta decisión no sentó nada bien a la mayoría de países europeos. Casi todos rechazaron la invitación y decidieron no participar en el primer mundial de la historia. No se trataba únicamente de una muestra de despecho, el  viaje a Sudamérica era tremendamente largo y costoso, aunque el gobierno de Uruguay se ofreció a sufragar parte de los gastos de los participantes.

Países participantes: Del boicot europeo a la travesía en barco

A trancas y barrancas, el Mundial de Uruguay 1930 salió adelante y la FIFA, se apresuró a tratar de reunir los 16 equipos que debían participar en esta primera edición que, por cierto, es la única que carece de fase de clasificación. Como dato curioso, dos meses antes de dar comienzo la competición, ninguna selección europea había confirmado su presencia.

Finalmente fueron cuatro los países del viejo continente que aceptaron la invitación y acudieron a la cita: Francia, Rumania, Bélgica y Yugoslavia. Los ingleses, inventores del fútbol, se negaron a jugar este torneo al considerar que estaban muy por encima del nivel de estos rivales. Cuentan las crónicas de la época que, durante la larga travesía, los jugadores de las selecciones europeas tuvieron que entrenar en la cubierta del barco y que fueron muchos los balones que se perdieron en el fondo del mar.

Cuando todo parecía solucionado, Japón  y Siam declinaron la invitación y Egipto, que sí estaba dispuesto a asistir, perdió el barco que debía llevar a su expedición a tierras americanas. De esta forma, el cuadro final del primer Mundial de la Historia quedó formado únicamente por 13 selecciones: Argentina, Chile, México, Estados Unidos, Paraguay, Uruguay, Bolivia, Perú, Brasil además de las ya citadas, Francia, Rumania, Yugoslavia y Bélgica.

En un principio, la idea era que los 16 equipos se enfrentaran en un formato de eliminación directa. Sin embargo, al ser 13 los participantes, la organización decidió que era mejor dividir a los equipos en 4 grupos, clasificándose para semifinales el campeón de cada uno de ellos.

Organización y sedes: Los problemas del Estadio Centenario

La organización tenía pensado que todos los partidos se disputaran en el Estadio Centenario, recién construido para la ocasión y con capacidad para 90.000 espectadores pero, nuevamente, surgieron problemas. Debido a la intensa lluvia caída en Montevideo días antes del inicio del campeonato, los primeros partidos tuvieron que disputarse en el Gran Parque Central (casa de Nacional) y el Estadio Pocitos. A partir del sexto día de competición, todos los encuentros se jugaron en el Centenario.

Centrándonos en lo estrictamente deportivo, Argentina, Uruguay, Estados Unidos y Yugoslavia, dominaron con pleno de victorias cada uno de sus grupos. Los charrúas no debutaron hasta que el Estadio Centenario estuvo en condiciones y lo cierto es que se notó esa preparación extra. En semifinales, uruguayos y argentinos aniquilaron a sus respectivos rivales por idéntico resultado (6-1) y se citaron en la gran final.

La primera final de la historia… con dos balones distintos

El 30 de julio de 1930 y en un estadio totalmente abarrotado, Uruguay y Argentina disputaron la primera final de la historia de los Mundiales. Una de las mayores curiosidades de este, ya de por sí, caótico Mundial, fue que ambos equipos quisieron jugar con su propio balón. Ante esta tesitura, se tomó una decisión de lo más salomónica: la primera parte se jugaría con el balón argentino y la segunda con el uruguayo.

Los balones de la final de Uruguay 1930
(Balones de la final de 1930, por Ben Sutherland, vía Wikimedia Commons. Licencia CC BY-SA 3.0)

Casualidad o no, al descanso del encuentro la albiceleste dominaba el marcador con un tanteo de 1-2. Los uruguayos se habían adelantado con un gol de Dorado en el minuto 12, pero los argentinos le dieron vuelta con Peucelle y Stábile. Sin embargo, la segunda parte, ya con balón uruguayo, fue dominada totalmente por los locales que anotaron tres goles (Cea, Iriarte y Castro) y se impusieron por un marcador definitivo de 4-2.

Los uruguayos recibieron el primer trofeo Jules Rimet que les otorgaba como campeones del mundo y demostraban que sus victorias en los Juegos Olímpicos no fueron casualidad. Aquel Mundial de Uruguay 1930 pasó a la historia como uno de los más caóticos y extraños pero, a pesar de todo, fue el inicio y origen de todo lo que vino después.

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