El fútbol es un deporte que, en ocasiones, se convierte en puro arte. Entre todas las acrobacias posibles sobre el césped, la chilena paraliza los estadios, desafía las leyes de la física y deja boquiabiertos a los espectadores. El movimiento, donde el jugador se suspende en el aire de espaldas al suelo para golpear el balón por encima de su cabeza, es la jugada más espectacular que podemos ver en un terreno de juego.
Hoy en día vemos a las grandes estrellas de la Champions League o de los Mundiales ejecutarla con absoluta naturalidad. Sin embargo, detrás de este movimiento se esconde una historia fascinante de atletismo, migración y giros del destino. ¿Quién fue el primer loco que decidió despegar los dos pies del suelo para rematar de espaldas? ¿Nació realmente como un recurso ofensivo para marcar goles memorables? Prepárate para viajar en el tiempo y descubrir los verdaderos secretos del nacimiento de la pirueta más icónica del fútbol.
RAMÓN UNZAGA: EL INVENTOR DE LA CHILENA
Para rastrear el primer registro oficial de esta maniobra tenemos que viajar al año 1914 y trasladarnos al puerto de Talcahuano, una localidad costera de Chile. Allí vivía un joven llamado Ramón Unzaga Asla. Aunque la jugada le dio la gloria a la historia del fútbol sudamericano, lo cierto es que Unzaga nació en el País Vasco, concretamente en Bilbao, España, en 1892. A la temprana edad de 14 años, emigró junto a sus padres a tierras chilenas, donde adoptó la nacionalidad y se convirtió en una de las figuras deportivas más respetadas del país.
El 16 de enero de 1914, sobre la humilde y dura cancha de tierra del Estadio El Morro de Talcahuano, Unzaga dejó estupefactos a los espectadores y al árbitro al ejecutar la chilena por primera vez. Vestía por aquel entonces la camiseta del club Estrella del Mar. Lo más sorprendente es que el futbolista no inventó este golpeo para meter goles, sino como un recurso defensivo.
Al ser un zaguero de baja estatura, sufría mucho en los balones aéreos contra delanteros corpulentos. Un día, coordinando un salto inverosímil, se dio cuenta de que si se lanzaba de espaldas podía rechazar el peligro con mucha más potencia que con un cabezazo tradicional. Así nació la chilena.
La capacidad de Unzaga para realizar este vuelo no era casualidad. Además de futbolista, era un atleta formidable: competía al más alto nivel en pruebas de salto con garrocha, salto largo, 100 metros lisos y lanzamiento de jabalina. Sus portentosas condiciones físicas y una flexibilidad fuera de lo común le permitieron perfeccionar un salto limpio donde amortiguaba la caída con sus manos y hombros. En el ámbito local, los aficionados de Talcahuano, maravillados por la pirueta, comenzaron a bautizar el truco de su vecino bajo el nombre cariñoso de «la chilenita«.
¿POR QUÉ SE LE LLAMA CHILENA?
Si en el puerto de Talcahuano se le conocía coloquialmente como «chilenita«, ¿cómo se transformó en un término global y oficial aceptado por todo el planeta fútbol? La respuesta se encuentra en el nacimiento de la Copa América y en las crónicas periodísticas de la época.
En julio de 1916 se disputó en Buenos Aires, Argentina, el Campeonato Sudamericano de Selecciones (el torneo que hoy conocemos como Copa América). Ramón Unzaga acudió a la cita defendiendo los colores de la selección nacional de Chile. Durante los exigentes partidos contra las potentes selecciones de Argentina y Uruguay, el defensor maravilló a las abarrotadas tribunas ejecutando su ya famosa pirueta aérea para despejar los ataques rivales.
La prensa argentina, fascinada por la espectacularidad de un movimiento acrobático jamás visto en las canchas, quedó impactada al ver que ese recurso siempre era realizado por el equipo transandino. Al no tener un nombre técnico en sus manuales de juego, los periodistas argentinos empezaron a bautizar la pirueta en sus crónicas escritas directamente como «la chilena«. El término caló de inmediato en el vocabulario de los hinchas de todo el continente y se expandió como la pólvora por el resto del mundo.
Años más tarde, en 1927, el célebre club chileno Colo-Colo realizó una histórica gira internacional por canchas de Europa. Su gran estrella y capitán, el delantero David Arellano, adoptó el invento defensivo de Unzaga pero le dio una vuelta de tuerca: comenzó a usarlo dentro del área rival para marcar goles. Las exhibiciones del atacante chileno en los estadios de España popularizaron definitivamente la chilena en el Viejo Continente, consolidando una marca de identidad estética que sobrevive con fuerza hasta nuestros días.
LAS CHILENAS MÁS FAMOSAS DE LA HISTORIA DEL FÚTBOL
A lo largo de los mundiales y de las grandes ligas, la maniobra evolucionó de ser un simple despeje defensivo a convertirse en el recurso definitivo de los delanteros más dotados de la historia. Aunque se han anotado muchas, un puñado de ellas han quedado en el recuerdo por su plasticidad y la importancia del escenario.
Honorino Landa en Chile 1962
Una de las postales más imponentes en la historia de la Copa del Mundo quedó registrada en las semifinales del Mundial 1962, donde los anfitriones se midieron ante la todopoderosa selección de Brasil de Garrincha. En mitad de un partido de altísima tensión, el atacante chileno Honorino Landa inmortalizó el espíritu del creador Ramón Unzaga al suspenderse en un vuelo horizontal perfecto frente a la zaga brasileña. La fotografía de ese impacto estético en el Estadio Nacional sigue siendo considerada hoy una de las mejores imágenes de los mundiales.
Pelé en el cine y en la memoria colectiva
O Rei Pelé fue un maestro absoluto de esta especialidad. Aunque anotó varias de bella factura con el Santos y la selección brasileña, la ejecución más famosa del astro carioca ocurrió paradójicamente en una pantalla de cine. En la mítica película de 1981 Evasión o Victoria, Pelé realiza la chilena con una plasticidad tan sumamente perfecta y limpia que la escena tuvo que ser grabada en una sola toma; los directores de fotografía no podían creer la simetría del salto del brasileño.
Las chilenas de Hugo Sánchez
Si hay un futbolista que transformó esta jugada en una rutina, ese fue el delantero mexicano Hugo Sánchez. Durante su etapa dorada en el Real Madrid en los años 80, el ariete azteca firmó obras de arte inolvidables. Su gol de chilena más recordado fue el anotado en 1988 ante el Logroñés en el Santiago Bernabéu: un remate majestuoso a un centro lateral que entró directamente por la escuadra y que todavía se recuerda.
Cristiano Ronaldo en Turín y Zlatan Ibrahimović desde su casa
En la era moderna del deporte, la potencia física ha llevado el invento de Unzaga a límites insospechados. Imposible olvidar la chilena de Cristiano Ronaldo con el Real Madrid ante la Juventus en la Champions League de 2018, donde el portugués conectó el balón a una altura descomunal de 2,38 metros del suelo, provocando la ovación unánime del estadio rival.
O el delirio de Zlatan Ibrahimović en 2012, quien marcó con Suecia un gol antológico ante Inglaterra desde una distancia inverosímil de 30 metros fuera del área, aprovechando un mal despeje del portero.
Otro mítico delantero que tiene una buena colección de goles anotados de chilena es Marco Van Basten, tanto en su etapa en e Ajax como en el AC Milan.
Imagen principal: Histórica chilena de Honorino Landa en el Mundial de 1962. Foto: Natiarizbernales / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0





