Gianluca Pagliuca en el Mundial de 1994.

Gianluca Pagliuca en los Mundiales: un nombre maldito para España

La figura del guardameta en el fútbol moderno siempre fue la del llanero solitario. Un error se paga muy caro y el acierto se diluye y queda eclipsado por el acierto de los delanteros. Pero si hay un arquero que encarnó como nadie el drama, el sufrimiento y la resiliencia en la gran cita del planeta, ese es Gianluca Pagliuca.

El meta italiano vivió en las Copas del Mundo una auténtica catarsis emocional a lo largo de sus carrera, pasando por todos los estados posibles: desde la suplencia silenciosa hasta la primera tarjeta roja directa a un portero, pasando por redenciones milagrosas y finales decididas desde los once metros.

Sumergirse en la biografía mundialista de Pagliuca es repasar la edad de oro de la portería italiana a través de las tres citas mundialistas en las que formó parte de la Azzurra.

Italia 1990: El aprendizaje desde el banquillo

La primera experiencia de Gianluca Pagliuca en una Copa del Mundo llegó en su propio país, en el Mundial de Italia 1990. Con apenas 23 años, el joven guardameta vivió el torneo desde la absoluta discreción de la suplencia.

El dueño indiscutible de la portería italiana era Walter Zenga, quien completó un torneo sobresaliente encadenando imbatibilidades hasta la fatídica semifinal contra la Argentina de Maradona.

Para Pagliuca, convivir con la presión ambiental de un país volcado en su selección supuso un máster acelerado de madurez competitiva. Aunque no disputó ni un solo minuto sobre el césped, absorber la tensión de un vestuario de máxima exigencia en un campeonato de tal magnitud sentó las bases de lo que vendría cuatro años más tarde en Norteamérica. Ver aquello desde el banquillo le otorgó la templanza necesaria para prepararse para el asalto a la titularidad que llegaría en el ciclo siguiente.

Estados Unidos 1994: La montaña rusa entre la roja, Salinas y Pasadena

El torneo de Estados Unidos 1994 catapultó a Pagliuca directamente al centro de la historia de los Mundiales, protagonizando un arco dramático sin parangón. Arrancó como el portero titular indiscutible de Arrigo Sacchi, pero su camino se torció dramáticamente el 23 de junio de 1994 en el Giants Stadium contra Noruega, tras un sorpresivo tropiezo inicial ante Irlanda.

En el minuto 21, tras una salida desesperada fuera del área para cortar un avance de Øystein Flo, cometió mano, convirtiéndose en el primer guardameta en toda la historia de los Mundiales en ser expulsado con tarjeta roja directa. La imagen de Pagliuca agachado sobre el césped, con las manos en el rostro ocultando la frustración, dio la vuelta al mundo.

Tras cumplir su sanción, Sacchi le devolvió la titularidad en los cuartos de final frente a España en Boston. En ese encuentro firmó una de las acciones más recordadas del torneo: en el minuto 84, con 1-1 en el marcador, dejó la pierna estirada de manera providencial para desviar un remate a quemarropa de Julio Salinas que ya se colaba. Aquella parada salvó a Italia y selló su redención definitiva. Acto seguido, Roberto Baggio anotó el tanto que dio la clasificación a los italianos.

El colofón llegó el 17 de julio en el Rose Bowl de Pasadena. La gran final ante Brasil terminó con empate a cero tras 120 minutos de máxima tensión, abriendo paso a la primera tanda de penaltis de la historia en una final mundialista.

Aunque Pagliuca mantuvo vivo a su país al detener el lanzamiento de Márcio Santos, los fallos de sus compañeros y el definitivo lanzamiento alto de Roberto Baggio privaron a Italia de la estrella, dejando al guardameta con la miel en los labios tras un torneo de una montaña rusa emocional extrema.

Julio Salinas sobre su fallo ante Pagliuca

Aquel mano a mano en el Foxboro Stadium de Boston no solo redimió al guardameta italiano, sino que se convirtió en una sombra perpetua para el delantero vasco. Con los años, Julio Salinas ha analizado en numerosas ocasiones una jugada que, según sus propias palabras, estuvo condicionada por la velocidad del lance y el estado del césped:

«Era una jugada difícil porque el balón venía botando, no lo pude controlar bien y tenía a Paolo Maldini apretándome justo detrás. Decidí tirar raso y fuerte, pero le dio en la pierna a Pagliuca cuando él ya se había vencido hacia el otro lado… Qué mala suerte, macho. Es una acción que se me ha quedado marcada para siempre».

Más allá de lo técnico, Salinas ha confesado el profundo sufrimiento psicológico que le acarreó aquel error en los minutos finales. El atacante reconoció que lo que más le dolió no fueron las críticas individuales, sino el impacto colectivo y el perjuicio a su gran valedor en el banquillo:

«Sufrí muchísimo por ese fallo contra Italia. Lo que más me dolió y me hizo sentir un daño tremendo fue la tremenda ocasión que desperdicié para darle una alegría a Javier Clemente, que siempre había confiado ciegamente en mí y que se llevó muchísimos palos por mi culpa».

 

Francia 1998: Capitanía y la crueldad de los penaltis

Cuatro años después, en el Mundial de Francia 1998, Pagliuca llegó en plena madurez deportiva con 31 años. Tras una dura pugna generacional y beneficiado por los problemas físicos del que apuntaba a titular, Angelo Peruzzi, recuperó los galones de guardameta indiscutible de la selección italiana bajo las órdenes de Cesare Maldini.

En tierras galas, Pagliuca disputó los cinco partidos de su combinado nacional, firmando una fase de grupos muy sólida y rindiendo a un nivel excelente de seguridad defensiva. Sin embargo, el destino quiso que la relación del cancerero italiano con los Mundiales terminara de nuevo de la manera más cruel posible.

En los cuartos de final, Italia se cruzó con los anfitriones y a la postre campeones, Francia. Tras un intenso empate sin goles que resistió tanto el tiempo reglamentario como la prórroga, el billete a las semifinales volvió a decidirse desde la tanda de penaltis. Esta vez el bloque italiano no pudo superar la eficiencia francesa, y aquella derrota supuso el punto y final definitivo a la trayectoria mundialista de un portero que lo experimentó absolutamente todo bajo los palos.

El legado de Gianluca Pagliuca

 

Sus Copas del Mundo en cifras

  • 3 Convocatorias mundialistas: Presente de manera consecutiva en Italia 1990, Estados Unidos 1994 y Francia 1998.

  • 10 Partidos disputados: 5 encuentros jugados en la edición de 1994 y otros 5 en la de 1998.

  • Hitos históricos: Primer guardameta expulsado con tarjeta roja directa en la historia de los Mundiales (1994) y subcampeón del mundo en esa misma edición.

Su trayectoria a nivel de clubes

Fuera del escaparate internacional, Gianluca Pagliuca construyó una de las carreras más longevas y respetadas de la historia del Calcio:

  • Icono de la Serie A: Es uno de los futbolistas con más presencias en la historia de la máxima categoría italiana, acumulando un total de 592 apariciones en la élite.

  • Sampdoria (1987–1994): Su etapa más laureada, donde conquistó el histórico Scudetto de la temporada 1990-91, tres Copas de Italia, una Supercopa italiana y la Recopa de Europa, además de alcanzar la final de la Copa de Europa en 1992.

  • Inter de Milán (1994–1999): Defendió la camiseta nerazzurri durante cinco temporadas de máxima exigencia, proclamándose campeón de la Copa de la UEFA en la campaña 1997-98.

  • Bologna y Ascoli: Regresó al club de su ciudad natal para liderar su portería durante varios años antes de colgar los guantes tras su etapa final en el Ascoli, dejando un legado imborrable como uno de los mejores especialistas en parar penaltis de la historia del fútbol italiano.

Imagen principal: Gianluca Pagliuca en el Mundial de 1994. Foto: JazzyJoey / CC BY-SA 4.0

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