La situación actual del fútbol femenino no sería posible sin la aparición de figuras que dieron un empuje global a este deporte. Una de las pioneras fue Mia Hamm, estrella de la selección de Estados Unidos, cuya irrupción en la década de los 90 fue crucial para la profesionalización definitiva.
Mia Hamm no solo fue la mejor futbolista de su época, fue la figura que llamó la atención de las marcas, los medios de comunicación y el gran público. La clave de este éxito fueron, principalmente, sus actuaciones en la Copa Mundial de la FIFA.
La estadounidense fue la primera futbolista en tener su propio videojuego (Mia Hamm Soccer 64) y protagonizó varios anuncios de Nike junto al mismísimo Michael Jordan. Este impacto mediático fue el impulso definitivo que necesitaba el fútbol femenino para tener una cara visible, un referente para la juventud que en aquel momento comenzaba a practicar el soccer en un país como Estados Unidos.
Otros gigantes como Pepsi o Gatorade también se subieron al carro del éxito de una jugadora que, con su rendimiento en el campo y sin perder la humildad que le caracterizaba, demostró que el fútbol femenino era un diamante en bruto.
Mia Hamm en los Mundiales
La historia de Mia Hamm es una historia de precocidad. No en vano, la futbolista estadounidense debutó con tan solo 15 años con la selección de su país. A partir de ahí fue quemando etapas hasta convertirse en la verdadera estrella del equipo nacional.
Su primer Mundial fue el de China 1991. Con tan solo 19 años formó parte del plantel que levantó el primer título de campeón. En aquella selección destacó Michelle Akers, su compañera de equipo, que anotó 10 goles y fue clave para que Estados Unidos lograra su primer trofeo. Eso sí, Mia Hamm también aportó su granito de arena sumando su primer gol en la Copa del Mundo.
Cuatro años después, en el Mundial de Suecia 1995, volvió a tener una actuación destacada. Además de marcar dos goles más, no dudó a la hora de enfundarse los guantes tras la expulsión de Briana Scurry, portera del equipo. Hamm logró mantener la portería a cero. Sin embargo, Noruega fue la selección que se consagró campeona en aquella edición.
En 1999, en su tercer Mundial, Mia Hamm saboreó de nuevo las mieles del éxito. Estados Unidos volvió a consagrarse campeón del Mundo y la futbolista estadounidense tuvo un papel destacado en el equipo. Independientemente de sus dos goles, fue la figura y líder de su selección en un campeonato que, al disputarse en casa, le generó aún más fama y visibilidad.
La final de aquel Mundial 1999 se disputó en el Rose Bowl ante 90.000 espectadores, lo que nos deja bien a las claras el tremendo impacto y expectación generados. Estados Unidos y China jugaron un partido que sigue siendo uno de los eventos más seguidos de la historia de la televisión estadounidense. Para colmo, el campeón tuvo que decidirse en la tanda de penaltis donde la selección de las barras y estrellas salió ganador. Brandi Chastain fue la encargada de marcar trasformar el lanzamiento definitivo.
Legado: Títulos, premios y estadísticas
Mia Hamm colgó las botas en 2004 con un palmarés envidiable. Su influencia fue tal que el propio Pelé la incluyó en en la lista FIFA 100, siendo una de las pocas mujeres en ese prestigioso club de mejores futbolistas de la historia.

Ganó dos Mundiales (1991 y 1999), dos Medallas de Oro en los Juegos Olímpicos (Atlanta 1996 y Atenas 2004), fue la primera jugadora en ganar el FIFA World Player de forma consecutiva (2001 y 2002). Además, cuando se retiró, tenía el récord mundial de goles internacionales (158 anotaciones en 276 partidos disputados).
Sin embargo, como decíamos al inicio, el legado de Mia Hamm va mucho más allá de las frías estadísticas. Su aparición en la década de los 90, cuando el fútbol femenino apenas comenzaba a despegar a nivel internacional, fue clave para lograr un impulso y un desarrollo que le han permitido convertirse en un fenómeno global en la actualidad.
Esta fama fue aprovechada para crear la Mia Hamm Foundation, utilizada para financiar la investigación de enfermedades de la médula ósea y promover el deporte en niñas de todo el mundo.
Imagen principal: Mia Hamm durante un encuentro con la Selección de Estados Unidos en 1995. Foto: Johnmaxmena2 / CC BY-SA 4.0




