El Mundial de 1950 es uno de los más icónicos de la historia. Después de cancelar las ediciones de 1942 y 1946 debido a la Segunda Guerra Mundial, la FIFA eligió Brasil como sede de la Copa del Mundo ya que Europa estaba devastada y en plena reconstrucción.
El reto de organizar un Mundial tras la guerra
Como sucediera en el Mundial de Uruguay 1930, la FIFA tuvo numerosos problemas para reunir las 16 selecciones que debían formar parte de la edición de 1950. Esta vez sí hubo fase de clasificación, sin embargo, fueron varios los equipos de fuera de América que acabaron renunciando a viajar a Brasil.
Alemania y Japón tenían prohibida su participación por su papel en el conflicto bélico y numerosos países europeos se negaron a viajar alegando motivos económicos. La historia parecía repetirse 20 años después.
Finalmente fueron 13 los equipos participantes. Escocia, Turquía o la India, todos ellos clasificados legítimamente, acabaron retirándose a última hora. En el caso de los indios existe la leyenda urbana de que no se les permitió participar porque sus futbolistas querían jugar descalzos.
Con todo este panorama, uno de los grupos de la competición tuvo únicamente a dos equipos. Uruguay y Bolivia, los cuales se enfrentaron entre sí logrando el ganador la clasificación para la segunda fase. Los charrúas no tuvieron ningún problema y doblegaron a los bolivianos por 8-0 en una de las mayores goleadas de la historia de los Mundiales.
Estados Unidos da la sorpresa contra Inglaterra
El Mundial 1950 tuvo como uno de los participantes de honor a Inglaterra. Los ingleses accedieron finalmente a disputar un campeonato del mundo después de no considerarlo oportuno en ninguna edición anterior. Por lo visto, los inventores del fútbol creían que su nivel era muy superior al resto de selecciones y jugar contra ellos era rebajarse.
Encuadrada en el mismo grupo que España, Chile y Estados Unidos, los ingleses debutaron con una victoria cómoda ante los chilenos (2-0). La gran sorpresa vendría justo después, cuando los estadounidenses, con un equipo repleto de futbolistas amateurs (camareros, friegaplatos, peluqueros, etc.) lograron imponerse por 1-0 a Inglaterra. La noticia fue tan increíble que algunos diarios británicos creyeron que se trataba de un error y publicaron que el resultado fue 10-1.
Por si no era suficiente, España también venció a los ingleses (1-0 con el famoso gol de Zarra) en el último partido de la primera fase y mandó a los inventores del fútbol a casa. Los británicos terminaron octavos un torneo que creían suyo antes de empezar. Los españoles (con jugadores como Ramallets, Puchades, Zarra y compañía), por su parte, lograron su mejor clasificación en una Copa del Mundo (cuarta posición) antes del título de Sudáfrica 2010.
Brasil, la gran favorita
Mientras tanto, en el otro grupo, la anfitriona no daba síntomas de debilidad. Al contrario, los brasileños fueron de menos a más y se convirtieron en el gran favorito al título desde bien pronto. En el debut contra México, Brasil consiguió una victoria muy clara (4-0). Después de empatar el segundo partido contra Suiza (2-2), volvieron a la senda del triunfo contra Yugoslavia (2-0).
Fue en la fase final donde Brasil comenzó a apabullar a sus rivales. Primero fueron los suecos los que sufrieron un doloroso 7-1 contra los anfitriones. Después España (6-1) también fue fulminada por los brasileños que, de esta forma, se jugarían el título en el último partido contra Uruguay. Los uruguayos, con mucho más sufrimiento, empataron contra España (2-2) y vencieron por la mínima a Suecia (3-2).

El Maracanazo: Cuando Uruguay silenció Brasil
Aunque el formato de este Mundial 1950 fue de lo más extraño, lo cierto es que nos deparó una jornada final perfecta ya que Brasil y Uruguay se enfrentaron con el título en juego. En un Estadio de Maracaná, recién construido para la Copa del Mundo, totalmente abarrotado, los uruguayos tenían todas las de perder.
Las casi 200.000 personas que asistieron al encuentro tenían bien claro que su equipo iba a ser campeón. No solo ellos, la prensa del país publicó titulares como «Brasil campeón del Mundo», «Mañana seremos campeones» y otros similares.
Con ese ambiente y sabedores de que, además, el empate también les servía para levantar la Copa, los brasileños comenzaron el partido llenos de confianza. Sin embargo, al descanso del choque, el marcador seguía sin moverse (0-0).
La tensión se palpaba en el ambiente pero nada más regresar de los vestuarios, Brasil consiguió adelantarse con un gol de Friaça en el minuto 47. Explosión de júbilo en las gradas y el título más cerca de los locales. Pero Uruguay no iba a rendirse tan fácilmente.
En el minuto 66, Schiaffino logró el empate para Uruguay y los nervios volvieron al estadio. El empate era suficiente para Brasil pero el margen de error era mínimo. En el minuto 79, Ghiggia se adentraba en el área y con un fuerte derechazo lograba el 1-2 que, a la postre, sería definitivo.
El silencio fue demoledor. Brasil buscó el empate hasta el final pero, para sorpresa de todos, Uruguay se proclamaba campeón del Mundo por segunda vez en su historia. El ‘Maracanazo’ quedó para siempre en la memoria de los brasileños. Los diarios cambiaron sus titulares y ahora hablaban de: ‘Vergüenza nacional».

Brasil 1950: El portero Barbosa y el cambio de camiseta
La derrota fue tan dolorosa que la selección brasileña cambió el color de su indumentaria que, desde entonces, se consideró maldita. Del blanco con detalles azules con el que jugaron aquel Mundial 1950, se pasó a la más que reconocible amarilla y verde de la actualidad, con pantalón azul.
En un país que trataba de recuperarse del shock y en el que llegaron a reportarse, incluso, algunos suicidios, uno de los grandes damnificados por la derrota fue Barbosa. El guardameta brasileño fue señalado como el gran culpable por la derrota y tuvo que sufrir el rechazo social hasta el día de su muerte. El propio jugador dijo en alguna ocasión: «La mayor condena de cárcel en mi país es de 20 o 30 años pero en mi caso duró toda mi vida». Sin duda, una de las mayores injusticias de la historia del fútbol.
Imagen principal: Wikimedia Commons / Dominio Público

Filólogo. Amante del fútbol histórico. El que tuvo la idea de hacer todo esto.


