Cuando uno recuerda las diferentes Copas del Mundo se le vienen a la cabeza imágenes icónicas y una sonrisa se le dibuja en la cara. Sin embargo, el Mundial de Chile 1962 deja un sabor agridulce al ser recordado. La violencia y la dureza con la que la mayoría de selecciones se emplearon en aquel campeonato quedaran para siempre en la historia del fútbol. En MUNDIALES.ES repasamos lo más destacado de aquel torneo.
La batalla de Santiago
El ejemplo más claro de lo que estamos diciendo se produjo en el partido que enfrentó a la selección anfitriona contra Italia en Santiago. La previa del encuentro estuvo marcada por la publicación de varios artículos de dos periodistas italianos que describieron el país como «basurero atrasado y sumido en la pobreza» y dijeron que permitir que Chile organizara el Mundial era una «pura locura«. Por si fuera poco, también describieron al pueblo chileno como «analfabeto y desnutrido«. Estas palabras generaron tanto revuelo que los periodistas tuvieron que abandonar el país antes del encuentro por seguridad.
Con este caldo de cultivo, es lógico pensar que la selección italiana fue recibida con algo más que hostilidad por parte del público local y por sus rivales. Sin embargo, el espectáculo fue mucho más bochornoso de lo esperado. Patadas, puñetazos, entradas criminales y escupitajos son algunos ejemplos de lo que sucedió en el terreno de juego.
El árbitro del encuentro, el inglés Ken Aston, expulsó a dos futbolistas italianos: Giorgio Ferrini (quien se negó a salir y tuvo que ser retirado por los Carabineros) y Mario David. El colegiado quedó tan impactado por lo sucedido que, años después, inventó las tarjetas amarillas y rojas que se empezaron a utilizar en el Mundial de 1970.
El partido, correspondiente a la segunda jornada de la fase de grupos, terminó con victoria de Chile por dos a cero. Los chilenos lograron el pase a los cuartos de final mientras que Italia hizo las maletas rumbo a casa.

La lesión de Pelé
Tras asombrar al mundo en Suecia 1958, Pelé llegaba a Chile 1962 con la intención de consagrarse aún más como el mejor futbolista del mundo. Sin embargo, la estrella de Brasil sufrió una lesión en el segundo partido contra Checoslovaquia que lo dejó fuera de combate para el resto del torneo. A pesar de este serio contratiempo, la selección brasileña logró un nuevo título gracias a otras figuras que tuvieron que dar un paso adelante.
Fue el caso de Garrincha. El extremo, que ya había logrado el título en 1958, se convirtió en la gran estrella de Brasil en la edición disputada en Chile anotando cuatro goles y repartiendo dos asistencias. Su participación fue clave especialmente en cuartos de final contra Inglaterra (donde hizo un doblete) y en semifinales contra Chile, donde anotó dos goles más.
La actuación del ‘Ángel de las piernas torcidas’ en el Mundial de Chile 1962 fue la más dominante de la historia de los Mundiales hasta la de Diego Armando Maradona en México 1986. No solo marcó goles y dio asistencias, supo liderar a un equipo que estaba perdido tras la lesión de su gran estrella. Sus regates y detalles de calidad contrastaban con la excesiva dureza que, por desgracia, reinaba en el campeonato.
Además de Garrincha, futbolistas como Amarildo, sustituto de Pelé, Didi, Vavá o Nilton Santos tuvieron que multiplicarse y arremangarse para que Brasil levantara su segundo trofeo. El ‘jogo bonito‘ tuvo que dejarse a un lado para dar paso a la efectividad y practicidad (además de destellos de calidad de una plantilla de mucho nivel), que pasaron a un primer plano.
Brasil demostró que, más allá de las individualidades, tenía un sistema táctico sólido y una mentalidad ganadora que le permitía adaptarse a cualquier inconveniente. Algo de lo que careció, por ejemplo, en el Mundial de 1950 disputado en casa.

Checoslovaquia, un viejo conocido
Mientras Brasil iba superando eliminatorias, Checoslovaquia hacía lo propio en el otro lado del cuadro. Tras perder la final de 1934, la selección liderada por Josef Masopust, quien ganó el Balón de Oro ese mismo año, basó su éxito en una defensa sólida y un mediocampo muy técnico.
Checoslovaquia superó a la potente Hungría (1-0) en cuartos de final y a Yugoslavia (3-1) en semifinales. De esta forma se citó con Brasil en una final que se disputó en el Estadio Nacional de Santiago de Chile el 17 de junio de 1962.
Brasileños y checoslovacos ya se habían visto las caras en la fase de grupos en un partido que muy igualado que terminó con empate a cero. Con este precedente, Brasil era consciente de que ganar su segundo campeonato no iba a ser nada fácil.
Masopust adelantó a los checoslovacos a los 15 minutos, pero Brasil remontó rápidamente con goles de Amarildo, Zito y Vavá. De esta forma, los brasileños se convertían en la segunda selección capaz de ganar dos Mundiales de forma consecutiva, después de Italia, que hizo lo propio en 1934 y 1938.
Curiosidades del Mundial de Chile 1962
Además de lo ya comentado, Chile 1962 tuvo una serie de curiosidades que no debemos dejarnos en el tintero:
El gol olímpico de Marcos Coll: En el partido que enfrentó a Colombia y la URSS (que terminó con empate a cuatro goles) el colombiano Marcos Coll anotó el primer y, hasta la fecha, único gol olímpico de la historia de los Mundiales. Se lo marcó, ni más ni menos, que a Lev Yashin, uno de los mejores porteros de todos los tiempos.
La solidaridad de los checoslovacos: En el partido que enfrentó a Brasil y Checoslovaquia se produjo la ya comentada lesión de Pelé. Al no existir los cambios, el futbolista siguió jugando a pesar de no poder casi caminar. Los futbolistas de Checoslovaquia no presionaban al jugador lesionado cuando este tocaba la pelota y facilitaban que diera el pase en corto a otro compañero.
Un Mundial sin televisión: Aunque hoy en día parezca increíble, el Mundial de Chile 1962 no fue emitido por televisión. Las imágenes de los partidos viajaban en avión para ser emitidas días después en Europa y el resto de América.
La mejor actuación de Chile: La selección chilena obtuvo su mejor actuación en la historia de los Mundiales. Los chilenos alcanzaron las semifinales donde fueron eliminados por Brasil. En la final de consolación, el país anfitrión se impuso a Yugoslavia (1-0) con un gol agónico de Eladio Rojas y se aseguró el tercer puesto.
Imagen principal: Nilton Santos y Didi tratan de recuperar un balón para Brasil. Foto: Domínio público / Acervo Arquivo Nacional

Filólogo. Amante del fútbol histórico. El que tuvo la idea de hacer todo esto.




