Selección de Italia campeona del Mundial de Francia 1938.

Mundial Francia 1938: El bicampeonato de Italia antes de la II Guerra Mundial

El Mundial de Francia 1938 fue el tercero de la historia. Después del éxito de Uruguay 1930 y la polémica del disputado en Italia 1934, la FIFA eligió el país galo como anfitrión de una edición marcada por el aroma prebélico que se respiraba en el continente europeo.

Formato y equipos participantes

Al igual que sucediera en el Mundial de Italia 1934, la organización mantuvo el formato de eliminación directa entre los 16 equipos participantes en el torneo. En caso de empate, se jugaría una prórroga de 30 minutos y, de seguir la igualdad, se disputaría un partido de desempate al día siguiente.

Por primera vez, el país anfitrión (Francia) y el vigente campeón (Italia), tuvieron su plaza asegurada. El resto de equipos tuvieron que disputar eliminatorias para acceder al cuadro final. España no acudió al torneo ya que estaba sumida en plena Guerra Civil. Suiza logró eliminar a Portugal en un partido que tuvo que disputarse en Milán ya que los helvéticos no quisieron viajar a tierras lusas y tener que cruzar territorio español.

Austria, que sí había logrado clasificarse, no disputó el torneo por ser invadida por Alemania apenas tres meses antes del comienzo del campeonato. Por su parte, Brasil fue el único representante sudamericano ya que el resto renunció a acudir a suelo europeo. De esta forma, Cuba logró disputar su primer y único Mundial hasta la fecha.

Los 15 participantes fueron: Francia, Italia, Alemania, Checoslovaquia, Rumanía, Bélgica, Noruega, Suecia, Hungría, Países Bajos, Suiza y Polonia como selecciones europeas. Indias Orientales Neerlandesas por Asia y Brasil y Cuba por América.

Leónidas Da Silva y Ernest Wilimovski

La FIFA realizó el sorteo nombrando 8 cabezas de serie para facilitar que las selecciones más potentes lograran clasificarse. Suecia fue la gran beneficiada ya que debía enfrentarse a Austria que, finalmente, no disputó el torneo.

Alemania, reforzada con hasta nueve futbolistas austriacos, cayó contra todo pronóstico contra Suiza por un contundente 4-2. El fracaso alemán escoció de lo lindo y la bandera con la esvástica fue derrotada a las primeras de cambio.

Francia venció sin demasiados apuros a Bélgica (3-1), al igual que Hungría que goleó a las Indias Orientales (6-0). Muchos más problemas tuvo Italia para eliminar a la debutante Noruega (2-1) en la prórroga. Lo mismo que Checoslovaquia que se deshizo de Países Bajos también en el tiempo extra.

El gran partido de esta fase lo disputaron Brasil y Polonia. El resultado final lo dice todo: 6-5 para los brasileños que contaban con la gran estrella del momento: Leónidas Da Silva. El ‘Diamante Negro‘ fue uno de los protagonistas del encuentro al anotar dos goles, uno de ellos descalzo ya que le estaban arreglando las botas. De nada sirvieron los cuatro goles del polaco Ernest Wilimovski que vio como su equipo era eliminado.

Selección de Polonia en el Mundial de Francia 1938.
Formación de Polonia en el Mundial de Francia 1938. Foto: Archivo Nacional de Polonia

La gran sorpresa del torneo la protagonizó Cuba. Los caribeños forzaron el partido de desempate tras igualar (3-3) contra Rumanía. Un día después, los cubanos consiguieron una histórica victoria (2-1) que les metía en los cuartos de final.

El fascismo presente en Francia

El 12 de junio se disputó uno de los choques más calientes del campeonato. El Estadio de Colombes fue el escenario donde Francia e Italia se vieron las caras en algo más que un partido de fútbol. Para empezar, los italianos saltaron al terreno de juego vestidos totalmente de negro, un claro guiño a los camisas negras fascistas y, por supuesto, hicieron el saludo romano cuando sonó su himno, lo que provocó un gran abucheo por parte de los aficionados franceses.

A pesar del ambiente hostil, los italianos fueron superiores y se impusieron por 1-3 a los anfitriones. De esta forma, Francia era la primera selección que no ganaba ‘su’ Mundial. La figura del encuentro fue Silvio Piola, autor de un doblete para Italia.

La goleada del campeonato la protagonizó Suecia que terminó con el sueño de Cuba (8-0). Por su parte, Hungría venció con autoridad a Suiza (2-0). Brasil eliminó a Checoslovaquia con muchas dificultades necesitando de un partido de desempate (2-1).

Italia y Hungría a la final

Las semifinales entre Italia y Brasil dieron lugar a todo tipo de especulaciones. Mientras Vittorio Pozzo, técnico italiano, alineó a sus mejores futbolistas, Ademar Pimenta, seleccionador brasileño, dejó en el banquillo a sus tres estrellas: Leónidas, Tim y Brandao.

Unos dicen que esto fue un exceso de confianza de Brasil, que prefirió reservar a sus mejores jugadores para la final, dando por hecho que iban a derrotar a Italia sin ellos. Otros afirman que el técnico brasileño se vio coaccionado o presionado para no ganar aquel partido contra el equipo de Mussolini.

Sea como fuere, el caso es que los italianos se impusieron a su rival por 2-1 con goles de  Gino Colaussi Giuseppe Meazza. Los brasileños, que incluso tenían comprados los billetes de avión para París, donde iba a disputarse la final, se negaron a cederlos a sus rivales y los italianos tuvieron que viajar en tren. En la otra semifinal, Hungría aplastó a Suecia por un contundente 5-1 y se citó en la final con Italia.

El partido que decidió el campeón fue espectacular. Italia, que destacaba por el rigor táctico de Vittorio Pozzo, contra Hungría, un equipo que iba con todo al ataque con su gran estrella György Sárosi.

Los italianos, cuya victoria en el Mundial de 1934 siempre estará puesta en duda, realizaron un gran encuentro y fueron superiores a su rival. El resultado final de 4-2 deja bien a las claras que, esta vez sí, Italia era merecedora del trofeo Jules Rimet que acredita al campeón del mundo. Gino Colaussi fue la figura del encuentro con dos goles para la Azzurra.

Al llegar a Italia, cada jugador recibió 8.000 liras y un reloj de oro de prima por parte de Benito Mussolini, una cantidad muy importante en aquella época. El entrenador, Vittorio Pozzo, se convirtió en el primer técnico en lograr dos Mundiales. Como curiosidad, destacar que el portero húngaro, Antal Szabó, declaró sobre la final: «Prefiero haber encajado 4 goles que haber causado la muerte de 11 seres humanos» (en referencia a que Mussolini tenía amenazados a los futbolistas italianos en caso de no lograr la victoria).

Imagen principal: La selección italiana celebra el título obtenido en el Mundial de Francia 1938. Foto: Diario Excelsior. Biblioteca Nacional de Francia