Ver a Argentina en el Mundial de España 82 supuso un gran acontecimiento para los chavales que, por aquel entonces, comenzábamos a conocer el fútbol. No en vano, la Albiceleste era la vigente campeona y, por si fuera poco, contaba con un «fichaje» de auténtico lujo: Diego Armando Maradona. Sin embargo, el rendimiento del que por aquel entonces era mejor futbolista del planeta, como del resto del equipo, no fue el esperado.
La Guerra de las Malvinas
Antes de analizar lo que sucedió en el terreno de juego, es obligatorio contextualizar la situación geopolítica. Mientras la delegación argentina se concentraba en la localidad alicantina de Villajoyosa, el país estaba inmerso en la Guerra de las Malvinas contra Inglaterra. Los jugadores recibían noticias confusas y sesgadas muy distintas de las que escuchaban antes de viajar a España. La presión para el equipo era enorme ya que, de alguna manera, debían hacer olvidar a base de goles y victorias todo lo que estaba sucediendo en el conflicto.
A nivel deportivo, César Luis Menotti apostó por el «romanticismo» de mantener el bloque que había salido campeón cuatro años antes (Passarella, Kempes, Fillol, Bertoni…) y añadirle la pieza que le faltaba: Diego Armando Maradona. La expectación era máxima y nadie quería perderse el debut del «Pibe de Oro» en nuestro país.

El debut de Maradona en el Mundial 82
El 13 de junio de 1982, el mundo del fútbol se detuvo para ver el debut de Maradona en una Copa del Mundo. El escenario fue inmejorable: el Camp Nou de Barcelona, la que sería su casa pocos meses después tras su fichaje por el Barça. El rival era Bélgica, en el partido inaugural del torneo.
Recuerdo perfectamente estar pegado a la televisión para ver el acontecimiento. El Mundial 82 pude vivirlo y disfrutarlo desde mi Gijón natal donde pude asistir a los partidos que se disputaron en El Molinón. Sin embargo, este tocó verlo desde casa. La ocasión lo merecía.
Lo que debía ser una exhibición del ’10’ argentino se convirtió en una pesadilla. Los belgas, con un orden defensivo casi militar, anularon a Maradona mediante marcajes muy férreos y patadas que en el fútbol actual no se permiten ni de lejos. Argentina perdió 0-1 y el golpe anímico fue demoledor.
Después de aquel primer varapalo, llegó la reacción. La Albiceleste goleó a Hungría (4-1, con dos goles de Diego) y venció a El Salvador (2-0). En este último encuentro se vieron las caras por primera vez dos auténticos genios del balón que prácticamente comenzaban a escribir su historia: Maradona y Mágico González, otro que aterrizaría en nuestra Liga de la mano del Cádiz.
El marcaje de Gentile y la expulsión contra Brasil
A pesar del susto inicial contra Bélgica, lo cierto es que Argentina se plantó en la segunda fase con buenas sensaciones. Eso sí, ahora venía lo más complicado, una liguilla contra Italia y Brasil. Es aquí donde ni Argentina, ni Maradona, estuvieron a la altura.
El escenario de ambos partidos fue el mítico y ya desaparecido Estadio de Sarrià, en Barcelona. Italia, que había pasado la primera fase sin ganar ni un solo partido, sorprendió a todos venciendo a Argentina por 2-1. El encuentro pasó a la historia por el tremendo marcaje al hombre de Claudio Gentile, rudo central italiano, a Maradona.
Con el permiso del colegiado, el defensa de la Azzurra cometió 23 faltas sobre Diego y lo sacó de quicio. Para colmo, al finalizar el choque se atrevió a declarar: «El fútbol no es para bailarinas». De esta forma, los argentinos se jugaban todo en el partido ante su eterno enemigo: Brasil.
Aquel no era un Brasil cualquiera. La Canarinha contaba con figuras de la talla de Zico, Sócrates o Falcao, entre otros. El 2 de julio de 1982, quedó claro que el ciclo de Menotti en Argentina había llegado a su fin. Los brasileños fueron muy superiores y los goles fueron cayendo. Con 3-0 en el marcador a falta de cinco minutos, la frustración se apoderó de Maradona, que había vuelto a sufrir numerosas faltas y golpes, y respondió con una patada al estómago de Batista.
El árbitro del encuentro, Mario Rubio Vázquez, le mostró la tarjeta roja directa. La imagen de Maradona abandonando el césped de Sarrià, cabizbajo y derrotado, es el resumen perfecto del «fracaso» de Argentina en España 82. El gol de Ramón Díaz solo sirvió para maquillar el resultado (3-1). El campeón regresaba a casa por la puerta de atrás.

Sobre el «fracaso» de Argentina en España 82
Fuera un fracaso o no, lo cierto es que las cosas no le salieron a Argentina ni a Maradona según lo esperado. Eso sí, Diego siempre afirmó que su debut en España 82 le sirvió como aprendizaje para el futuro y, lo cierto, es que cuatro años después, en México 86, se sacó la espina clavada totalmente.
Para los guajes que disfrutamos de aquel Mundial, ver a las mejores selecciones y futbolistas del planeta a escasos metros fue una auténtica gozada. Si el fútbol ya formaba parte de nuestras vidas, aquel campeonato hizo que la pasión por este deporte se quedara para siempre. Cierto es que España decepcionó tanto o más que Argentina en el torneo, pero figuras como Zico, Sócrates, Rossi, Maradona o Mágico González fueron algunos de los «culpables» de que uno se enamorara, aún más, de este juego.
Imagen principal: Maradona y Gentile en el Mundial de España 82. Foto: El Gráfico / Wikimedia Commons.





