Samuel Eto'o, uno de los futbolistas más jóvenes en debutar en un Mundial.

Los futbolistas más jóvenes de la historia de los Mundiales

Hace pocos meses publicamos nuestro artículo de los jugadores más veteranos que disputaron una Copa del Mundo. Hoy nos vamos al otro extremo para recordar a los futbolistas más jóvenes de la historia de los Mundiales. Todos ellos hicieron su debut siendo menores de edad ya que no habían cumplido todavía los 18 años.

Camisetas retro en Amazon

¡Pincha en la imagen y descubre nuestra selección de productos en Amazon! (MUNDIALES.ES recibe una comisión por cada venta sin incremento de precio)

Norman Whiteside (17 años y 41 días)

El récord absoluto de precocidad en una Copa del Mundo masculina pertenece a un norirlandés que rompió los esquemas de todo el planeta en el Mundial de España 1982. Norman Whiteside saltó al césped del estadio de La Romareda en Zaragoza el 17 de junio de ese año para enfrentarse a Yugoslavia, con tan solo 17 años y 41 días. Con este debut, el potente futbolista del Manchester United pulverizaba una marca de juventud que había permanecido intacta durante más de dos décadas en las manos de Pelé.

Lejos de amedrentarse por la magnitud del torneo, Whiteside se convirtió en una de las piezas fundamentales de aquella mítica e inolvidable selección de Irlanda del Norte. El seleccionador Billy Bingham confió plenamente en él y lo alineó como titular en los cinco partidos que disputó su equipo en el campeonato. Aunque no logró ver puerta en el torneo, su tremenda planta física, su madurez en el juego de espaldas y su capacidad para batallar contra centrales curtidos en mil batallas ayudaron a que su país firmara una participación histórica, alcanzando la segunda fase tras vencer de forma heroica a la anfitriona España en Valencia.

Samuel Eto’o (17 años y 98 días)

Mucho antes de coronarse como uno de los delanteros más letales, dominantes y voraces de la historia del fútbol europeo, Samuel Eto’o ya sabía lo que era sentir la presión de disputar una Copa del Mundo. El camerunés se presentó en el Mundial de Francia 1998 como un diamante en bruto, siendo el futbolista más joven de toda la fase final del torneo. El seleccionador de los «Leones Indomables», Claude Le Roy, detectó de inmediato que aquel chico que pertenecía a las categorías inferiores del Real Madrid tenía unas condiciones fuera de lo común.

La gran oportunidad para el jovencísimo delantero llegó el 17 de junio de 1998, exactamente el día que cumplía 17 años y 98 días, en el Stade de la Mosson de Montpellier. Eto’o saltó al terreno de juego en la segunda mitad para intentar obrar el milagro en un partido sumamente complicado frente a Italia.

Aunque Camerún acabó perdiendo aquel encuentro por un contundente 3-0 y no logró superar la fase de grupos, aquellos minutos de Eto’o sobre el césped francés sirvieron como carta de presentación ante los ojos del mundo de un futbolista que, con el paso de los años, se convertiría en una auténtica leyenda del fútbol africano y mundial.

Samuel Eto'o en su etapa en el Inter de Milan.
Samuel Eto’o en su etapa en el Inter. Foto: Давиденко Валерий / CC BY-SA 3.0

Femi Opabunmi (17 años y 100 días)

El comienzo del nuevo milenio trajo consigo una de las irrupciones más meteóricas del fútbol africano. Femi Opabunmi maravilló a los ojeadores de todo el mundo tras firmar una actuación descomunal en el Mundial Sub-17 de 2001, donde se proclamó bota de plata del torneo. Semejante impacto obligó al seleccionador de la selección absoluta de Nigeria, Festus Onigbinde, a convocarlo de urgencia para formar parte de las «Águilas Verdes» que viajarían al Mundial de Corea y Japón 2002.

El debut de Opabunmi en el torneo asiático se produjo en circunstancias de máxima exigencia. Con solo 17 años y 100 días, saltó al campo como titular nada menos que ante la Inglaterra de David Beckham, Michael Owen y compañía en la última jornada de la fase de grupos.

Nigeria ya estaba matemáticamente eliminada tras haber caído en los dos primeros duelos, pero el extremo izquierdo cuajó un partido sumamente serio, exhibiendo su velocidad y desparpajo en banda para arañar un meritorio empate 0-0. Aunque las lesiones truncaron prematuramente su carrera profesional años más tarde, nadie podrá borrarle el honor de ser uno de los futbolistas más jóvenes de la historia de los Mundiales.

Salomon Olembé (17 años y 184 días)

La selección de Camerún de finales de los noventa era una auténtica mina de talento joven y desparpajo físico, y el caso de Salomon Olembé es la prueba fehaciente de ello. El centrocampista zurdo del Nantes francés se ganó a pulso un billete para el Mundial de Francia 1998 gracias a una polivalencia y una madurez táctica impropias para un futbolista de su edad. Olembé aportaba un despliegue físico tremendo que enamoró por completo al cuerpo técnico camerunés.

Su debut oficial en la Copa del Mundo se produjo en el vibrante partido inaugural del grupo contra Austria, disputado en Toulouse, cuando Olembé contaba con exactamente 17 años y 184 días. El centrocampista entró al campo en la segunda parte sustituyendo a Samuel Ipoua y revolucionó por completo el centro del campo, ayudando a su selección a sostener un resultado que terminaría en empate a uno.

A diferencia de otros jóvenes que tuvieron participaciones testimoniales, Olembé gozó de la confianza absoluta del míster y llegó a participar en los tres partidos de la fase de grupos, acumulando una experiencia competitiva brutal que le serviría para ser indiscutible con su país durante la siguiente década.

Pelé (17 años y 234 días)

Cerramos esta selecta lista con el nombre más grande que jamás ha pisado un terreno de juego. Edson Arantes do Nascimento, «Pelé«, ocupa el quinto lugar en cuanto a precocidad cronológica, pero su impacto en el Mundial de Suecia 1958 con tan solo 17 años y 234 días supuso un antes y un después en la historia del deporte rey.

Lesionado en las rodillas antes de empezar el torneo, los psicólogos de la selección brasileña desaconsejaban su alineación por considerarlo demasiado tierno e inmaduro, pero sus compañeros exigieron su titularidad. Pelé debutó en el tercer partido del grupo ante la poderosa URSS, regalando una asistencia mágica a Vavá.

A partir de ese encuentro, lo que hizo el joven chaval del Santos no fue solo jugar, sino dictar una obra de arte cinematográfica. En cuartos de final anotó el gol de la victoria ante Gales (17 años y 239 días), convirtiéndose en el goleador más joven de la historia de los Mundiales. En semifinales destrozó a Francia con un hat-trick antológico en apenas veinte minutos.

Por si fuera poco, en la gran final contra la anfitriona Suecia, Pelé firmó un doblete excelso —incluyendo aquel mítico gol donde tiró un sombrero dentro del área antes de fusilar al portero— para guiar a Brasil a la conquista de su primera Copa del Mundo. Sigue siendo, a día de hoy, el jugador más joven en marcar en un Mundial, en hacer un triplete y en ganar una final mundialista. Una precocidad inalcanzable teñida de pura leyenda.

Djalma Santos consuela a Pelé tras ganar el Mundial de 1958.
El joven Pelé llora de emoción tras ganar el Mundial de 1958. Foto: Wikimedia Commons / Dominio Público.

Imagen principal: Samuel Eto’o, uno de los futbolistas más jóvenes de la historia de los Mundiales. Foto: mustapha_ennaimi / Vía Flickr / CC BY-SA 2.0

Temas Relacionados: