Alisson Becker, uno de los mejores porteros brasileños de la historia.

Los mejores porteros brasileños de la historia

La selección de Brasil es eternamente recordada por sus delanteros mágicos, sus extremos veloces y sus centrocampistas de una creatividad inagotable. Sin embargo, para que los atacantes de la Seleção pudieran bailar sobre el césped con absoluta libertad, siempre fue necesario contar con un guardián de máxima confianza bajo los tres palos. Los mejores porteros brasileños de cada época no solo cambiaron el destino de sus clubes y de su país, sino que también redefinieron el rol del guardameta moderno a nivel internacional.

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Durante décadas existió un injusto mito europeo que señalaba al guardameta de Brasil como el eslabón débil de sus plantillas. Esta perspectiva ignoraba el rigor técnico, la agilidad felina y la mentalidad de hierro de hombres que tuvieron que soportar la presión de representar al país más futbolero del planeta.

Moacir Barbosa

La historia del fútbol es cruel y ningún jugador encarna mejor esa tragedia que Moacir Barbosa. Nacido en 1921, fue un portero extraordinario, dotado de una agilidad asombrosa y una enorme intuición que lo llevaron a ser elegido el mejor guardameta de la Copa América de 1949.

A nivel de clubes, fue el pilar del legendario del Vasco da Gama, un equipo que dominó el continente y conquistó el Campeonato Sudamericano de Campeones en 1948. Por condiciones y reflejos, estaba destinado a liderar los rankings de los mejores porteros brasileños, pero toda su excelsa carrera de club quedó borrada de la memoria colectiva en una sola tarde de invierno austral.

El 16 de julio de 1950, durante la final del Mundial de Brasil en el recién estrenado Estadio de Maracaná, el uruguayo Alcides Ghiggia batió a Barbosa por el poste corto, consumando la derrota más dolorosa del fútbol brasileño. A partir de ese instante, el golero fue condenado a un ostracismo social despiadado que duró hasta el fin de sus días.

El país entero le culpó de la derrota, hasta el punto de que años más tarde se le prohibió la entrada a una concentración de la selección por considerarlo portador de mala suerte. Falleció en el año 2000 arrastrando una mítica y desgarradora frase: «En Brasil, la pena máxima por un asesinato es de 30 años; yo he cumplido 50 años por un crimen que no cometí».

Moacir Barbosa portero de Brasil en el Maracanazo.
Moacir Barbosa encaja el primer gol de la final de Brasil 1950. Foto: Wikimedia Commons / Dominio Público.

Gilmar dos Santos Neves

Frente a la alargada sombra de la tragedia de 1950, la figura de Gilmar dos Santos Neves emergió para devolverle la sonrisa, la seguridad y la gloria definitiva a todo un país. Nacido en 1930, representaba la antítesis del guardameta histriónico de la época; destacaba por una sobriedad insultante, una gran colocación y una elegancia al volar que contagiaba tranquilidad a sus compañeros.

Su irrupción internacional coincidió con la explosión de un joven Pelé, convirtiéndose en el cerrojo indiscutible de la gloriosa Seleção que conquistó de manera consecutiva los Mundiales de Suecia 1958 y Chile 1962, un hito que lo consolidó en el olimpo donde habitan los mejores porteros brasileños.

En el ámbito de clubes, la leyenda de Gilmar es igualmente gigantesca. Formó parte del mítico Santos de la década de 1960, compartiendo vestuario con Pelé, Coutinho y Pepe, un equipo que maravilló al mundo ganando dos Copas Libertadores y dos Copas Intercontinentales (batiendo al Benfica y al Milan).

Previamente, también había dejado una huella imborrable en el Corinthians, donde conquistó tres campeonatos paulistas. La Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS) hizo justicia a su inmenso legado al nombrarlo oficialmente como el mejor portero brasileño de todo el siglo XX.

Vicente Feola entrenador de Brasil en el Mundial de Suecia 1958.
Gilmar con el trofeo Jules Rimet del Mundial 1958. Foto: Wikimedia Commons / Dominio Público.

Cláudio Taffarel

Cláudio Taffarel aportó el carácter y el liderazgo moderno que la selección necesitaba para romper una sequía mundialista de 24 años. Nacido en 1966, se convirtió en un símbolo de fe para toda una generación de aficionados. Su papel en la Copa del Mundo de Estados Unidos 1994 es eterno; tras un torneo impecable, la final se decidió en la primera tanda de penaltis de la historia de los Mundiales frente a Italia. Cuando el guardameta detuvo el lanzamiento clave a Daniele Massaro, se aseguró un puesto entre los mejores porteros brasileños de la era moderna.

A nivel de clubes, Taffarel fue uno de los pioneros en demostrar que los arqueros de su país estaban perfectamente capacitados para triunfar en las ligas más exigentes de Europa. Tras brillar en el Internacional de Porto Alegre, dio el salto a la Serie A italiana con el Parma, donde conquistó una Copa de Italia y una Recopa de Europa.

Más tarde, se convirtió en un ídolo absoluto en Turquía con el Galatasaray, liderando al equipo para ganar la histórica Copa de la UEFA del año 2000 frente al Arsenal. Con 101 partidos oficiales a sus espaldas, Taffarel sigue siendo el portero con más internacionalidades en la historia de la Canarinha.

Claudio Taffarel, uno de los mejores porteros brasileños de la historia.
Taffarel en su etapa en el Internacional de Porto Alegre. Foto: Wikimedia Commons / Dominio Público.

Rogério Ceni

Hay porteros que destacan por sus paradas y luego está Rogério Ceni, un futbolista que desafió las leyes de su propia posición para convertirse en un fenómeno sociológico mundial. Nacido en 1973, tuvo un papel complementario en la selección absoluta debido a la tremenda competencia de su época, pero formó parte de la expedición coreana que levantó el Pentacampeonato del Mundo en Corea y Japón 2002, además de acudir a la cita de Alemania 2006.

Rogério Ceni es la definición viva de un «One Club Man», habiendo defendido la camiseta del São Paulo FC durante 25 temporadas consecutivas. Más allá de sus reflejos felinos y su capitanía de hierro, el portero pasó a la posteridad por su golpeo de balón quirúrgico.

Con un registro oficial homologado por la FIFA de 132 goles anotados mediante faltas directas y penaltis, es, con una diferencia abismal, el portero más goleador de todos los tiempos. Con el São Paulo lo ganó absolutamente todo: tres campeonatos brasileños, dos Copas Libertadores y el Mundial de Clubes de 2005, donde firmó una actuación antológica en la final ante el Liverpool que le valió el MVP del torneo.

Rogerio Ceni, el portero con más goles anotados en la historia.
Rogerio Ceni, leyenda del Sao Paulo. Foto: Ramthum / CC BY-SA 4.0

Nélson de Jesus Silva «Dida»

A finales de los noventa y principios de los dos mil, la portería de Brasil dio paso a un perfil físico imponente y europeo con la llegada de Nélson de Jesus Silva, mundialmente conocido como Dida. Nacido en 1973, era un guardameta atípico para el espectador sudamericano: un gigante de casi dos metros de altura que destacaba por una frialdad mental gélida, unos reflejos extraordinarios bajo palos y una total ausencia de florituras innecesarias.

Con la selección brasileña vivió un ciclo completo de éxito, siendo subcampeón en 1998, campeón en 2002 como suplente de Marcos, y finalmente el titular indiscutible en el Mundial de Alemania 2006.

Fue en el fútbol de clubes del viejo continente donde Dida alcanzó el estatus de leyenda mundial y se posicionó firmemente en la conversación sobre los mejores porteros brasileños que han cruzado el Atlántico. Tras ganar la Copa Libertadores con el Cruzeiro y brillar en el Corinthians, se convirtió en el candado del AC Milan.

Con el conjunto rossonero disputó tres finales de la Champions League, conquistando dos de ellas (2003 y 2007). Su actuación en la final de 2003 en Old Trafford ante la Juventus es parte de la historia de la competición, deteniendo tres lanzamientos en la tanda de penaltis para darle el título a los milanistas.

Marcos Roberto Silveira

Al igual que Ceni, Marcos decidió ligar toda su trayectoria profesional a un único amor: el Palmeiras. Disputó más de 500 partidos con su club a lo largo de veinte años de carrera fiel. Su momento cumbre a nivel de clubes llegó en 1999, cuando guio al equipo a conquistar la primera Copa Libertadores de su historia, siendo nombrado el mejor jugador del torneo.

Pero fue con la selección brasileña con la que tocó el cielo. En el Mundial de Corea y Japón 2002, el portero se proclamó campeón disputando todos los partidos del torneo como titular. En un equipo plagado de estrellas (Ronaldo, Rivaldo, Ronaldinho, Roberto Carlos o Cafú), el guardameta fue el encargado de proteger el arco de Brasil.

Alisson Becker

El último gran eslabón de esta cadena de gigantes es Alisson Becker, el hombre que ha unificado la agilidad histórica del portero sudamericano con las exigencias tácticas y tecnológicas del fútbol del siglo XXI. Nacido en 1992, se consolidó rápidamente como el dueño absoluto de la portería de la Seleção, siendo el guardián titular en los Mundiales de 2018, 2022 y 2026, además de proclamarse campeón de la Copa América en 2019, un torneo donde encajó un solo gol en toda la competición.

Surgido de la cantera del Internacional de Porto Alegre, Alisson asombró a Europa durante su etapa en la AS Roma antes de protagonizar un traspaso histórico al Liverpool FC de Jürgen Klopp. En Anfield, se transformó en uno de los mejores porteros del mundo, ganando la Champions League, la Premier League y el Mundial de Clubes.

Alisson ha revolucionado la posición gracias a su colosal juego de pies, una distribución de balón impecable y una lectura del juego posicional que le permite mantener vivo el legado y el prestigio de los mejores porteros brasileños en la élite mundial.

Imagen principal: Alisson Becker durante el Mundial de 2026. Foto: YantsImages / Wikiportraits / CC BY-SA 4.0