Guti nunca tuvo continuidad en la Selección Española.

¿Por qué Guti no triunfó con la Selección Española?

El debate sobre el talento incomprendido en el fútbol español tiene un nombre propio e indiscutible: José María Gutiérrez Hernández, ‘Guti’. Poseedor de una de las visiones de juego más privilegiadas de la historia de nuestro fútbol, un pasador de época capaz de inventar líneas de pase donde el resto de los mortales solo veían piernas rivales, el de Torrejón de Ardoz es recordado como el genio de los taconazos imposibles.

Sin embargo, mientras su figura se agigantaba en el Real Madrid (donde también tuvo altibajos) a lo largo de tres décadas, su historial con la Selección Española de Fútbol quedó reducido a una extraña anomalía estadística. ¿Cómo es posible que un futbolista con su tremenda calidad técnica nunca jugara un Mundial, una Eurocopa o tuviera una continuidad real con ‘La Roja’?

Para entender este enigma del fútbol español, es necesario analizar las luces y sombras de su carrera, la feroz competencia de su época, su particular carácter y el encaje táctico de un jugador que parecía haber nacido en la época equivocada.

Guti: Genio intermitente del Real Madrid

Hablar de Guti es hablar del Real Madrid. Formado en la antigua Ciudad Deportiva del club blanco, el centrocampista madrileño formó parte de una de las mejores generaciones de la cantera madridista. Su debut en 1995 de la mano de Jorge Valdano dio inicio a una trayectoria en el primer equipo que se extendió hasta 2010. Quince temporadas en las que Guti lo ganó absolutamente todo a nivel de clubes: 5 Ligas de España, 3 UEFA Champions League, 2 Copas Intercontinentales y 1 Supercopa de Europa.

La calidad de Guti era indiscutible. No era un centrocampista convencional; era un artista del último pase. Su asistencia de tacón a Karim Benzema en Riazor en 2010, o su pase medido a Zinedine Zidane frente al Sevilla, forman parte de la iconografía del fútbol mundial. Tenía la capacidad de pausar el tiempo en el centro del campo y activar el desmarque de sus delanteros con una precisión milimétrica.

En la temporada 2000/2001, ante la lesión de Fernando Morientes, Vicente del Bosque lo reconvirtió en delantero centro y Guti respondió firmando la mejor campaña goleadora de su vida con 14 tantos en Liga. Era el jugador número 12 perfecto para los «Galácticos» y un titular indiscutible en los momentos de transición del club. Sin embargo, esa misma versatilidad y su eterna etiqueta de revulsivo de lujo en el Bernabéu le acabaron pasando factura en la Selección Española.

Guti en la Selección Española: De la gloria Sub-21 al ostracismo absoluto

El arranque de Guti con las categorías inferiores de España fue, de hecho, idílico. Formó parte de la generación dorada que conquistó el Campeonato de Europa Sub-21 en 1998, compartiendo vestuario con jugadores como Juan Carlos Valerón, Míchel Salgado, Roger García o Marcos Vales. En aquella final contra Grecia, el madrileño demostró que estaba preparado para liderar el fútbol nacional del nuevo milenio.

Su debut con la selección absoluta no tardó en llegar. El 5 de mayo de 1999, de la mano del seleccionador Javier Clemente, Guti vistió por primera vez la camiseta de la absoluta en un partido amistoso contra Croacia en La Cartuja de Sevilla, que terminó con victoria española por 3-1. Parecía el inicio de una larga y próspera historia de amor con el combinado nacional.

Sin embargo, la realidad fue radicalmente distinta. Guti cerró su trayectoria internacional con apenas 13 partidos disputados y 3 goles anotados a lo largo de un periplo de seis años (entre 1999 y 2005). Nunca fue convocado para una gran cita. Se perdió la Eurocopa de 2000, el Mundial de Corea y Japón de 2002 (donde estuvo cerca de ir tras su gran año goleador), la Eurocopa de 2004 y, por supuesto, el Mundial de Alemania 2006.

Su último partido con España tuvo lugar el 9 de febrero de 2005 ante San Marino, en un encuentro de clasificación para el Mundial en el que además logró marcar un gol. Después de eso, el teléfono nunca volvió a sonar.

Los motivos de un desencuentro histórico

Analizar por qué un futbolista de su magnitud nunca cuajó en la Selección Española obliga a desgranar una combinación de factores tácticos, competitivos y personales.

1. El carácter y la etiqueta de la irregularidad El carácter de Guti siempre estuvo bajo la lupa de la prensa y de los entrenadores. Era un jugador pasional, rebelde, que no se mordía la lengua y que sobre el césped alternaba actuaciones dignas de un Balón de Oro con periodos de desconexión o expulsiones frustrantes.

Los seleccionadores nacionales de la época (Iñaki Sáez, José Antonio Camacho y Luis Aragonés) priorizaban bloques sólidos, competitivos y con una regularidad garantizada semana tras semana. Guti, al no asentarse como un titular indiscutible inamovible en el Real Madrid durante muchas fases de su carrera, transmitía a los seleccionadores la sensación de ser un jugador demasiado impredecible para torneos cortos de máxima presión.

2. Una competencia feroz en la sala de máquinas El centro del campo de España a finales de los 90 y principios de los 2000 contaba con una nómina de futbolistas extraordinarios que se adaptaban mejor al fútbol de brega, físico e intensidad que imperaba antes del nacimiento del ‘tiki-taka’. Jugadores como Pep Guardiola, Juan Carlos Valerón, Gaizka Mendieta, Rubén Baraja o David Albelda taponaban el paso en la medular. Más adelante, la irrupción de unos jóvenes Xavi Hernández, Andrés Iniesta y Cesc Fàbregas terminó por cerrar definitivamente las puertas a un perfil como el suyo.

3. El factor Luis Aragonés y el nacimiento de otra era Cuando «El Sabio de Hortaleza» asumió los mandos de la selección tras el fracaso de la Eurocopa 2004, inició una revolución cultural y táctica. El nuevo seleccionador buscaba precisamente centrocampistas de buen pie para implantar su estilo de posesión, Guti no encajaba en los planes de vestuario y disciplina que Luis quería instaurar para romper con las dinámicas del pasado y con el peso mediático de los jugadores del Real Madrid.

Las confesiones de Guti: «¿Por qué no fui más a la Selección?»

Una vez retirado de los terrenos de juego y con la perspectiva que dan los años, el propio José María Gutiérrez ha hablado abiertamente sobre este asunto en diversas entrevistas y programas de televisión. Lejos de esquivar la autocrítica, el exmadridista siempre ha reconocido que su ausencia en las grandes citas fue una de las pocas espinas clavadas de su carrera profesional, apuntando a sus propios entrenadores y a su rol en el club blanco.

«Me dolió mucho no ir a ningún Mundial o Eurocopa. Creo que por calidad merecía haber estado en alguna lista», llegó a confesar Guti. El de Torrejón señalaba que el hecho de ser considerado el «eterno revulsivo» en el Real Madrid perjudicó directamente su estatus de cara a la Selección: «Para ir a la Selección necesitas tener continuidad en tu equipo, jugar 30 o 40 partidos como titular al año. Yo muchas veces salía desde el banquillo para solucionar partidos en el Madrid, y los seleccionadores preferían llevar a jugadores que eran titulares indiscutibles en sus clubes, aunque tuvieran menos calidad técnica».

Asimismo, el centrocampista admitió que los seleccionadores nacionales buscaban perfiles de jugadores con un corte de carácter más dócil o estable dentro de una concentración de un mes de duración. Su personalidad magnética pero a veces conflictiva de cara al exterior no jugaba a su favor en los despachos de la Ciudad del Fútbol de Las Rozas.

La historia de Guti con la Selección Española es la crónica de un desencuentro generacional. Resulta paradójico que el futbolista que mejor encarnaba la esencia del pase interior, la creatividad sin filtros y el talento puro no tuviera mayor presencia y protagonismo con el equipo nacional. Una pena para todos.

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Imagen principal: Guti en un partido con el Real Madrid. Foto: Juan Fernández vía Flickr / CC BY-SA 2.0

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