Las vuvuzelas fueron protagonistas del Mundial de Sudáfrica 2010.

Las vuvuzelas de Sudáfrica 2010: Origen, polémica y por qué la FIFA no pudo prohibirlas

Aunque el «Waka Waka» de Shakira fue la canción oficial del Mundial de Sudáfrica 2010, lo cierto es que hubo un sonido que se nos grabó en el cerebro a todos los aficionados que disfrutamos de la primera estrella de la Selección Española. Las vuvuzelas fueron las inesperadas protagonistas de la primera Copa del Mundo celebrada en África. En MUNDIALES.ES repasamos su origen de este objeto y las quejas tanto de aficionados como de los propios futbolistas que disputaron el torneo.

El origen de las vuvuzelas de Sudáfrica

Cuando el balón empezó a rodar, el sonido alcanzó niveles ensordecedores. Los que veíamos los partidos por televisión no entendíamos qué estaba pasando. Aquel zumbido eran constante, no se limitaba a un gol o una jugada de peligro. Ese «muro de sonido» generó una crisis en las principales cadenas que cubrían un evento tan importante.

Muchas de ellas recibieron quejas por parte de los espectadores de todo el mundo que apenas podían escuchar a los narradores. Las vuvuzelas emiten una frecuencia de unos 235 Hz, lo que obligó ingenieros y técnicos de sonido de empresas tan importantes como la BBC a instalar filtros especiales para «limpiar» el audio de las transmisiones.

Lo que para el resto del mundo era un ruido monótono comparable a un enjambre de abejas asesinas, para el pueblo sudafricano era el alma de su gran fiesta. Miles de aficionados dispuestos a hacerse oír y descargar toda la emoción y adrenalina que suponía tener a los mejores futbolistas del planeta frente a ellos.

Aunque la mayoría de la gente descubrió las vuvuzelas en 2010, lo cierto es que no era un objeto de nueva creación. Para descubrir su origen hay que remontarse a las tradiciones africanas más profundas. Originalmente se utilizaban cuernos de kudu (un antílope) para convocar a los aldeanos a reuniones. Con el paso del tiempo, en las décadas de los 70 y 80, esa tradición saltó a los estadios de fútbol cuando se comenzaron a fabricar en hojalata.

No fue hasta los años 90 cuando la producción masiva en plástico las hizo ligeras, más baratas y, sobre todo, mucho más ruidosas, para desgracia de los micrófonos de televisión. Su nombre, según lingüistas del zulú, imita el sonido que produce (vuvu) o deriva de una expresión que significa «baño de sonido«. Lo que para el aficionado europeo era un simple juguete ruidoso, para el pueblo africano era la evolución de la comunicación tribal adaptada al fútbol moderno.

 

Aficionado de Sudáfrica con vuvuzela en 2010.
La afición sudafricana fue de las más ruidosas del torneo. Foto: Andrew Moore / Vía Flickr / Licencia CC-BY 2.0.

¿Cultura o tortura? El debate que dividió al fútbol

La polémica sobre las vuvuzelas no llegó solo al sofá de nuestras casas, también estaba en el césped. Jugadores de la talla de Lionel Messi o Cristiano Ronaldo se quejaron de que el ruido dificultaba la comunicación con sus compañeros en el terreno de juego: «Es imposible concentrarse» llegaron a decir algunos capitanes de distintas selecciones. Sin embargo, Joseph Blatter, presidente de la FIFA por aquel entonces, se mostró firme en su defensa: «No podemos intentar europeizar un Mundial africano«.

Para los sudafricanos, prohibir las vuvuzelas hubiera sido prácticamente un acto de colonialismo cultural. Para ellos, el ruido era forma de espantar los demonios y celebrar la alegría de ser el centro del mundo mientras durara el torneo. Aquel sonido era sinónimo de libertad post-apartheid, una explosión de júbilo y alegría.

Sin embargo, más allá del debate estético, existía un problema médico real. Diversos estudios demostraron que una vuvuzela a costa distancia puede alcanzar los 127 decibelios, una intensidad superior a la de una motosierra. Esto puso en alerta a las autoridades por el riesgo de pérdida auditiva permanente.

Tras el torneo, las vuvuzelas iniciaron su declive. La UEFA prohibió su entrada en competiciones tan importantes como la Champions League o la Eurocopa de 2012, argumentando que «destruían la cultura de cánticos europea«. Otros eventos y deportes se sumaron a la iniciativa. El torneo de tenis de Wimbledon vetó su uso para proteger la esencia del juego y la salud del público y los tenistas.

Hoy la vuvuzela es un objeto de coleccionista y un icono de la cultura pop. Es imposible no relacionar el momento más importante en la historia del fútbol español, el gol de Iniesta que supuso el primer Mundial ganado por España, con el zumbido incesante de la grada del Soccer City de Johannesburgo.

Si recuerdas con añoranza aquel Mundial, no te pierdas la anécdota de Joan Capdevila en Sudáfrica 2010.

Imagen principal: Aficionados hacen sonar sus vuvuzelas en el Mundial 2010. Foto: Marcello Casal Jr / Agência Brasil (CC BY 3.0 BR).