España, una de las mejores selecciones del siglo XXI.

Las mejores selecciones del siglo XXI

Determinar cuáles son las mejores selecciones del siglo XXI exige mirar más allá de un trofeo solitario; implica analizar la herencia cultural, la regularidad en las fases finales de los grandes torneos y la capacidad de marcar una época dorada en la historia de la Copa del Mundo de la FIFA. Solo un puñado de naciones ha logrado cruzar esa delgada línea que separa a un gran campeón de una dinastía legendaria e imperecedera.

En este repaso exhaustivo, viajamos a través de los proyectos deportivos que han definido la excelencia futbolística contemporánea. Estas federaciones no solo llenaron sus vitrinas, sino que dictaron el estilo del deporte rey, dejando una huella imborrable en el imaginario colectivo de los aficionados y ganándose por derecho propio el estatus de ser recordadas como las más dominantes de la era moderna.

ESPAÑA

La selección española se ha consolidado como el estándar de oro del fútbol moderno gracias a dos ciclos históricos que redefinieron el juego a nivel global. El primer gran imperio de la Roja se forjó entre 2008 y 2012, un periodo idílico en el que encadenó un triplete jamás visto en la historia del balompié masculino: la Eurocopa 2008, el Mundial de Sudáfrica 2010 y la Eurocopa 2012.

Aquel equipo, magistralmente dirigido por Luis Aragonés y posteriormente por Vicente del Bosque, sublimó el estilo del ‘Tiki-Taka’. Con una columna vertebral legendaria conformada por figuras de la talla de Xavi Hernández, Andrés Iniesta, Iker Casillas, Sergio Busquets o David Villa, España domesticó a sus rivales a través del monopolio absoluto de la posesión, convirtiendo el pase en una herramienta tanto defensiva como ofensiva.

Tras unos años de obligada transición y relevo generacional, la Federación Española volvió a tocar el cielo de manera incontestable a mediados de la presente década. El renacer de la Roja se cimentó sobre una propuesta algo diferente pero igual de letal, uniendo la histórica pulcritud en el trato del balón con un vértigo exterior indomable comandado por extremos eléctricos y descarados.

Bajo esta nueva filosofía de dinamismo y presión asfixiante, España conquistó de forma brillante la Eurocopa 2024. La consagración definitiva de esta nueva camada de oro llegó en el Mundial 2026, donde tras un torneo impecable terminaron levantando la Copa del Mundo tras vencer en una agónica final a la Argentina de Lionel Messi. Con dos constelaciones de títulos tan distantes y brillantes, España lidera con letras de oro cualquier debate sobre las mejores selecciones del siglo XXI.

ARGENTINA

El trayecto de la selección argentina en lo que va de siglo es una epopeya de persistencia, drama y redención que culminó en el ciclo más dominante del fútbol sudamericano contemporáneo. Tras sufrir durísimas frustraciones y perder varias finales consecutivas en la década pasada, la llegada de Lionel Scaloni al banquillo propició una revolución silenciosa que dio origen a la mítica ‘Scaloneta’.

Este cuerpo técnico edificó un ecosistema perfecto alrededor de la figura madura de Lionel Messi, rodeándolo de futbolistas con un sentido del sacrificio conmovedor como Rodrigo De Paul, Cristian ‘Cuti’ Romero, Ángel Di María y Emiliano ‘Dibu’ Martínez. El punto de inflexión llegó con la conquista de la Copa América 2021 en el mismísimo Estadio Maracaná, rompiendo una dolorosa sequía de 28 años sin títulos oficiales.

A partir de esa liberación mental, la Albiceleste se transformó en una máquina competitiva prácticamente imbatible. Tras pasar por encima de Italia en la Finalissima 2022, Argentina firmó su obra cumbre en el Mundial de Qatar 2022, bordando la tercera estrella en su escudo tras imponerse a Francia en la que muchos consideran la mejor final de todos los tiempos.

La ambición de este grupo no se detuvo ahí, extendiendo su hegemonía con la obtención de la Copa América 2024. Incluso en el Mundial 2026, a pesar de llegar con una plantilla sumamente castigada por las lesiones y el desgaste físico de las prórrogas, el equipo demostró su estirpe competitiva alcanzando la gran final y cayendo ante España. El alma y la regularidad de este plantel aseguran su lugar de privilegio en el Olimpo de este siglo.

Selección de Argentina en el Mundial 2026.
Jugadores argentinos en el Mundial 2026. Foto: Bryan Berlin / WikiPortraits / CC BY-SA 4.0

FRANCIA

Francia ha demostrado poseer la fábrica de talento futbolístico más inagotable, profunda y pavorosa del planeta desde el cambio de milenio. Les Bleus comenzaron el siglo como vigentes campeones del mundo y estiraron su dominio continental ganando la Eurocopa del año 2000 y las Copas Confederaciones de 2001 y 2003.

A pesar de sufrir baches institucionales y relevos accidentados, la jerarquía natural del futbolista francés volvió a imponerse bajo la prolongada gestión de Didier Deschamps. Tras avisar al mundo con el subcampeonato en la Eurocopa 2016, el combinado galo alcanzó la madurez absoluta en el Mundial de Rusia 2018, donde se coronó campeón del mundo desplegando un fútbol de un rigor táctico asombroso, una pegada clínica y un despliegue físico exuberante que destrozó a cada uno de sus oponentes.

La consistencia de Francia en la primera línea del éxito internacional se ha mantenido inalterable con el paso de las temporadas, ganando la UEFA Nations League en 2021 y rozando el bicampeonato mundial en Qatar 2022, donde la descomunal actuación individual de Kylian Mbappé en la final los llevó hasta la tanda de penaltis.

La plantilla francesa destaca por una profundidad tan absurda que le permite armar múltiples alineaciones de nivel galáctico, combinando veteranos curtidos con jóvenes promesas que saltan de las academias directamente al estrellato mundial. Por su capacidad innata para competir en los escenarios de mayor presión y su constante presencia en las instancias definitivas de los grandes torneos, el combinado galo es una mención obligatoria al enumerar las mejores selecciones del siglo XXI.

Mbappé con el trofeo de campeón del Mundial de Rusia 2018.
Mbappé con el trofeo de campeón del Mundial 2018. Foto: Эдгар Брещанов / Soccer.ru / CC BY-SA 3.0

ALEMANIA

La selección de Alemania protagonizó durante la primera mitad del siglo XXI una de las transformaciones identitarias más fascinantes y exitosas de la historia del deporte rey. Tradicionalmente asociada a un fútbol rígido, pragmático y de tremenda fuerza física, la Mannschaft aprovechó el impulso de su Copa del Mundo en 2006 para abrazar una nueva filosofía de juego asociativo, técnico, veloz y sumamente vistoso bajo la tutela de Joachim Löw.

Este cambio de paradigma no solo reconcilió al equipo con el paladar del espectador neutral, sino que inauguró una era de regularidad asombrosa en los torneos principales, alcanzando de manera consecutiva las semifinales en los Mundiales de 2006 y 2010, así como la final de la Eurocopa 2008.

El clímax y la recompensa histórica a este proceso de renovación estética llegó en el Mundial de Brasil 2014. Aquella generación irrepetible liderada por Philipp Lahm, Toni Kroos, Thomas Müller, Bastian Schweinsteiger y Manuel Neuer esculpió su obra maestra en tierras sudamericanas, dejando para la posteridad el inolvidable e histórico 1-7 ante la selección anfitriona en Belo Horizonte antes de coronarse campeones del mundo en el mítico Maracaná frente a Argentina.

Con una Copa Confederaciones añadida a sus vitrinas en 2017 con un plantel alternativo, Alemania demostró que la planificación a largo plazo y la fidelidad a una idea futbolística son capaces de derribar cualquier barrera geográfica e histórica.

Alemania campeón del Mundial de Brasil 2014.
Los jugadores alemanes celebran el título obtenido en Brasil 2014. Foto: Marcello Casal Jr / Agência Brasil / CC BY 3.0 BR

BRASIL

Es imposible cerrar un análisis sobre la aristocracia del balompié contemporáneo sin rendir tributo a la última gran obra de arte firmada por el fútbol sudamericano en el amanecer de este siglo. La selección de Brasil que se plantó en el Mundial de Corea-Japón 2002 bajo la dirección técnica de Luiz Felipe Scolari representó la máxima expresión de la contundencia ofensiva y la inspiración individual.

Aquel equipo legendario solventó el torneo ganando los siete partidos disputados, impulsado por un tridente que infundía auténtico terror en las defensas rivales: las famosas ‘Tres R’ compuestas por Ronaldinho, Rivaldo y un excelso Ronaldo Nazário, quien se consagró como bota de oro del torneo con ocho dianas, desterrando de una vez por todas los fantasmas de la final de 1998.

Aunque la Canarinha no ha podido replicar ese éxito en las citas mundiales posteriores, su dominio en el ámbito continental y de torneos intermedios durante las dos primeras décadas del siglo XXI sigue siendo digno de admiración.

La vitrina brasileña de este siglo se complementa con la conquista de las Copas América de 2004, 2007 y 2019, además de un aplastante dominio en la extinta Copa FIFA Confederaciones, certamen que conquistó de manera consecutiva en las ediciones de 2005, 2009 y 2013, esta última brindando una exhibición inolvidable ante España en el Estadio Maracaná. Por ese legado de magia eterna, desparpajo caribeño y efectividad letal, aquel Brasil del Pentacampeonato se mantiene inmóvil en el recuerdo de los aficionados.

Imagen principal: España festeja el título obtenido en el Mundial 2026. Foto: Bryan Berlín / WikiPortraits / CC BY-SA 4.0

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