los mejores futbolistas de la historia de los Mundiales.

Los 10 mejores futbolistas de la historia de los Mundiales

Definir a las mayores leyendas de la Copa del Mundo de la FIFA requiere dejar a un lado el rendimiento en clubes y analizar exclusivamente el impacto, los títulos, la épica y la regularidad estadística en las fases finales del torneo más importante del planeta. En esta lista hemos seleccionado a los 10 mejores futbolistas la historia de los Mundiales, ordenados por su trascendencia, influencia eterna y el legado imborrable que dejaron en la competición.

Pelé (Brasil)

Pelé es el único futbolista en la historia que ha ganado tres Copas del Mundo (1958, 1962, 1970). Su idilio con el torneo comenzó con apenas 17 años en Suecia 58, donde irrumpió anotando un triplete en semifinales y un doblete en la gran final para darle a Brasil su primera estrella. Aunque en Chile 62 e Inglaterra 66 cayó lesionado prematuramente, su sola presencia y jerarquía espiritual mantuvieron el respeto de sus rivales hacia la escuadra sudamericana.

Su consagración definitiva y el cierre de su legado de oro llegó en México 70, liderando al considerado mejor equipo de todos los tiempos. Pelé desplegó una madurez futbolística total, anotando en la final contra Italia y firmando jugadas icónicas que forman parte del patrimonio del fútbol, como su gol de cabeza o los «no goles» más famosos de la historia. Con 12 goles en 14 partidos y tres medallas de campeón en el pecho, su trono mundialista sigue siendo inalcanzable.

Pelé en el Mundial de México 1970.
Pelé festeja el título de campeón del Mundial de México 1970. Foto: Wikimedia Commons / Dominio Público.

Diego Armando Maradona (Argentina)

Diego Armando Maradona firmó en México 1986 la actuación individual más dominante, poética y trascendental de la historia de los Mundiales. El ’10’ argentino no solo capitaneó a su selección hacia la gloria, sino que elevó el fútbol a la categoría de arte y de narrativa social. Su partido de cuartos de final contra Inglaterra es mitología pura del torneo: en apenas cinco minutos anotó el gol más polémico de la historia («La Mano de Dios«) y, acto seguido, esculpió el «Gol del Siglo«, regateando a medio equipo británico desde el centro del campo.

El legado de Maradona en los Mundiales se extiende a lo largo de cuatro ediciones (1982, 1986, 1990 y 1994), demostrando una capacidad única para arrastrar a selecciones terrenales hacia el éxito. En Italia 90, mermado físicamente y con un tobillo destrozado, lideró con puro carácter y genialidad (como su asistencia histórica a Caniggia contra Brasil) a una Argentina que rozó el bicampeonato en Roma.

El Pelusa encarna la rebeldía, la genialidad y la pasión indomable. Su positivo en un control antidoping en la cita de 1994 terminó con su historia mundialista.

Las finales de Argentina en los Mundiales.
Maradona celebra el título en México 1986. Foto: El Gráfico / Dominio Público.

Lionel Messi (Argentina)

Lionel Messi es el futbolista con más partidos disputados en la historia de los Mundiales (34 encuentros) y el segundo máximo goleador con 21 tantos. Su trayectoria a lo largo de seis ediciones es un monumento a la constancia al máximo nivel.

Tras sufrir la crueldad de perder la final de Brasil 2014 en la prórroga, Messi alcanzó su madurez absoluta en Qatar 2022, completando el torneo más perfecto de la era moderna al anotar en todas las fases eliminatorias (octavos, cuartos, semifinales y un doblete en la final) para levantar la tercera estrella argentina.

Su leyenda no se detuvo ahí. En el Mundial 2026, el astro argentino estiró sus registros históricos sumando 8 goles en el torneo para guiar a Argentina a una nueva final que perdería contra España.

Messi no solo destaca por sus brutales cifras individuales, sino por haber sabido adaptar su juego con el paso de los años, pasando de ser un extremo eléctrico a un organizador total que dominó los partidos desde el centro de la cancha.

Messi, uno de los máximos goleadores de los Mundiales
Messi, uno de los mejores futbolistas de la historia (Wikimedia Commons / Dominio Público)

Kylian Mbappé (Francia)

Kylian Mbappé se ha convertido de forma oficial en el máximo goleador de la historia de los Mundiales con 22 goles en solo 22 partidos disputados. Su impacto en la gran cita del fútbol es de una contundencia devastadora.

Con apenas 19 años en Rusia 2018, emuló al gran Pelé al marcar en una final del mundo siendo menor de veinte años, destrozando defensas a base de una velocidad supersónica y guiando a Francia hacia el título. Su idilio con el gol alcanzó tintes históricos en Qatar 2022, donde anotó un hat-trick en la final, y terminó por dinamitar todos los registros del fútbol en el Mundial 2026.

En la cita norteamericana, Mbappé firmó una fase final estratosférica anotando 10 goles para alzarse con la Bota de Oro y asaltar el trono histórico del gol. A sus 27 años, el delantero francés ya ha disputado dos finales y posee un promedio anotador que promete dejar un récord inalcanzable para las próximas generaciones.

Mbappé con el trofeo de campeón del Mundial de Rusia 2018.
Mbappé con el trofeo de campeón del Mundial 2018. Foto: Эдгар Брещанов / Soccer.ru / CC BY-SA 3.0

Johan Cruyff (Países Bajos)

Johan Cruyff merece estar en esta lista de los mejores futbolistas de la historia de los Mundiales sin haber levantado jamás la Copa del Mundo. En su única participación, Alemania 1974, el genio neerlandés capitaneó a la «Naranja Mecánica«, transformando la táctica y la estética del fútbol para siempre.

Bajo su liderazgo operacional sobre el césped, los Países Bajos desplegaron el «Fútbol Total«: un sistema revolucionario de intercambio de posiciones, presión asfixiante y fluidez ofensiva que maravilló al planeta con el técnico Rinus Michels.

Cruyff firmó actuaciones magistrales en ese torneo de 1974, batiendo a potencias como Argentina y Brasil, antes de caer con honores en la final frente a la Alemania de Beckenbauer. Su influencia en el torneo no se mide en medallas de oro o en botas de oro acumuladas, sino en el legado cultural y futbolístico que dejó. «El Flaco» demostró al mundo que la belleza y la revolución táctica pueden tener un impacto histórico mucho más duradero que el propio trofeo de campeón.

Alemania 1974. Uno de los mejores de la historia.
Johan Cruyff y Franz Beckenbauer se saludan antes de la final de 1974. Foto: Bert Verhoeff / Anefo / Dominio Público.

Franz Beckenbauer (Alemania)

Franz Beckenbauer es el mejor defensa de la historia de los Mundiales, logrando subirse al podio en las tres ediciones que disputó como futbolista. El «Káiser» reinventó por completo las funciones defensivas desde la posición de líbero, iniciando los ataques con una elegancia, visión de juego y jerarquía técnica nunca antes vistas en la retaguardia de un equipo de fútbol. Su presencia imponía respeto y orden táctico en la poderosa Alemania Occidental.

Beckenbauer disputó la final de Inglaterra 66 frente a los anfitriones, se llevó la medalla de bronce en México 70 (protagonizando una de las imágenes del siglo al jugar la semifinal contra Italia con el hombro dislocado y el brazo en cabestrillo) y alcanzó la gloria absoluta como capitán al levantar el título en Alemania 1974 frente a la Holanda de Cruyff. Su regularidad competitiva y su inteligencia táctica lo sitúan como el gran referente defensivo de la historia de la Copa del Mundo.

Ronaldo Nazário (Brasil)

Ronaldo Nazário encarna la historia de superación y efectividad más emocionante de la Copa del Mundo, sumando 15 goles en 19 partidos. Tras ser testigo desde el banquillo del título de Brasil en 1994 con solo 17 años, se convirtió en el jugador más indomable del planeta en Francia 98. A pesar del trágico episodio de salud sufrido horas antes de la final de París, el delantero arrastró a la Canarinha hasta el último partido demostrando una potencia física y técnica descomunal.

Su cumbre y redención absoluta llegó en el Mundial de Corea-Japón 2002. Tras pasar casi dos años en el dique seco por la destrucción de sus rodillas, el «Fenómeno» regresó para firmar una Copa del Mundo perfecta: anotó 8 goles, se llevó a casa la Bota de Oro y firmó los dos tantos de la final ante Alemania para coronarse bicampeón mundial. Su capacidad para definir partidos en el área bajo la máxima presión internacional lo convierte en uno de los nueves más letales de la historia del torneo.

Garrincha (Brasil)

Garrincha demostró al mundo en Chile 1962 que se podía ganar un Mundial regateando, sonriendo y echándose un país entero a la espalda. El extremo derecho brasileño, famoso por sus piernas arqueadas y su regate imprevisible, asumió el liderazgo absoluto de la Verdeamarela cuando Pelé cayó lesionado de gravedad en el segundo partido del torneo, firmando la actuación individual más espectacular de un extremo en un Mundial.

En esa cita de 1962, «La Alegría del Pueblo» fue el máximo goleador, el mejor asistente y el jugador más desequilibrante, destruyendo a las defensas de Inglaterra y Chile en las fases eliminatorias antes de coronar a Brasil como bicampeona consecutiva.

Sumado a su papel clave en el título de Suecia 58, Garrincha cerró su trayectoria mundialista con un registro asombroso: Brasil jamás perdió un partido de la Copa del Mundo mientras él y Pelé coincidieron juntos sobre el terreno de juego.

Garrincha durante un partido del Mundial de Chile 1962.
Garrincha durante un partido contra en el Mundial de Chile 1962.

Just Fontaine (Francia)

Just Fontaine posee el récord más indestructible e imbatible de la historia de los Mundiales al anotar 13 goles en una sola edición (Suecia 1958). En un fútbol donde los sistemas defensivos comenzaban a cerrarse, el delantero de la selección francesa firmó una efectividad matemática salvaje, marcando en los seis partidos que disputó durante el torneo, incluyendo un póker de goles en el partido por el tercer puesto contra la vigente campeona, Alemania Occidental.

La grandeza de Fontaine en los Mundiales radica en un promedio destructivo de 2,16 goles por partido en la competición, una cifra que ningún otro futbolista moderno ha logrado rozar. A pesar de que una grave lesión truncó su carrera muy pronto y le impidió disputar más Copas del Mundo, sus seis noventa minutos en suelo sueco le bastaron para grabar su nombre con letras de molde de oro en la historia de la competición. El delantero francés demostró la mayor explosión goleadora jamás vista en una única cita.

Just Fontaine autor de 13 goles en el Mundial de 1958.
Just Fontaine en un partido del Mundial de 1958. Foto: Wikimedia Commons / Dominio Público.

Zinedine Zidane (Francia)

Zinédine Zidane fue un futbolista providencial, diseñado específicamente para brillar con luz propia en las finales y en los momentos de máxima tensión mundialista. El elegante mediapunta francés lideró la generación de oro de los «Bleus» y se convirtió en héroe nacional en Francia 1998, anotando dos goles de cabeza en la gran final ante el Brasil de Ronaldo para darle al país su primer título mundial en Saint-Denis.

Ocho años más tarde, en Alemania 2006, Zidane firmó una de las fases eliminatorias más bellas y autoritarias de la historia moderna, impartiendo una clase magistral de fútbol frente a España, Brasil y Portugal para arrastrar a una Francia veterana a una nueva final. A pesar de su icónica y dramática expulsión en la prórroga ante Italia tras el cabezazo a Materazzi, su trayectoria en los Mundiales se recuerda como un monumento a la estética, el control del juego y el liderazgo en las citas más importantes del calendario.

 Imagen principal: Pelé y Mazzola antes de un Brasil-Italia en 1963. Foto: Wikimedia Commons / Dominio Público.