Diego Maradona con la Copa del Mundo con sus compañeros tras la final de México 1986.

México 1986: El Mundial de Maradona

En la historia de los Mundiales hay ediciones que todo buen aficionado recuerda, pero la de México 1986 es, sin lugar a dudas, una de las más icónicas. Lo que algunos no recordarán es que, en un principio, el país elegido para organizar la Copa del Mundo fue Colombia. Sin embargo, el país cafetero renunció años antes por no poder cumplir con todas las exigencias de la FIFA.

México, que ya había sido sede de la edición de 1970, fue el elegido nuevamente para organizar el torneo de 1986. Pero el camino no fue sencillo. El 19 de septiembre de 1985, apenas ocho meses antes del comienzo del campeonato, un devastador terremoto de magnitud 8.1 sacudió la capital mexicana, dejando miles de víctimas y un país en ruinas. Contra todo pronóstico, y bajo el lema «México sigue en pie», el pueblo mexicano demostró una resiliencia admirable, manteniendo la organización de un evento que sirvió para que el planeta presenciara la mejor actuación individual de la historia de los Mundiales. El protagonista de la misma: Diego Armando Maradona.

Argentina en México 1986: De las dudas a la gloria

La selección albiceleste llegó a la cita mundialista con tremendas dudas. Carlos Bilardo se hizo cargo del equipo y preparó de forma concienzuda el campeonato, sin embargo, los resultados y las sensaciones previas al debut de su equipo eran muy malas.

Argentina venía de mostrar dos caras totalmente opuestas en los últimos Mundiales. Después de ganar el título en 1978, la albiceleste decepcionó tremendamente en España 1982. Esto provocó el cambio de entrenador y César Luis Menotti dejó paso a Carlos Bilardo, desde luego, dos formas muy distintas de ver el fútbol.

El propio Menotti, junto a la inmensa mayoría de la prensa argentina, se encargaron de criticar el juego de Argentina en los partidos previos al Mundial de 1986. Jorge Valdano, que formaba parte de aquel equipo, lo recordaba en una amplia entrevista para DeporTV: «Llegamos con una desconfianza tremenda al Mundial. Nos pegaban palos por todos lados. No ganamos casi ningún partido de preparación y teníamos unas sensaciones muy malas». 

Sin embargo, el torneo comenzó de la mejor manera para Argentina que derrotó por 3-1 a Corea del Sur. Los coreanos se emplearon a fondo y con mucha dureza, cebándose, como no podía ser de otra forma, con la gran estrella argentina: Maradona.

El propio Valdano, autor de dos goles en ese primer partido, recordaba: «Grité aquel primer gol contra los coreanos más fuerte que el que marqué en la final. Fue una gran liberación para mí y para todo el equipo y nos sirvió para darnos cuenta que no estábamos tan mal». 

La fase de grupos se cerró con un empate contra Italia (con gol de Maradona) y una buena victoria contra Bulgaria por 2-0 con goles, otra vez, de Valdano y Burruchaga. Argentina estaba en octavos de final de forma bastante cómoda, lejos de lo que muchos podían pensar antes de dar comienzo el campeonato.

El partido de octavos contra Uruguay se presentaba muy duro para ambos, como así fue. Los charrúas plantearon un férreo marcaje sobre Maradona y el encuentro tuvo que decidirse con  un solitario gol anotado por Pasculli al filo del descanso. Los argentinos se verían las caras contra Inglaterra en cuartos de final. Casi nada.

La  Mano de Dios y el Gol del Siglo

El partido contra los ingleses en 1986 es, para muchos, el más icónico de la historia de los Mundiales. La previa del encuentro estuvo marcada por el cruce de declaraciones y, por supuesto, con la guerra de las Malvinas de telón de fondo. Aunque los jugadores trataban de quitar hierro al asunto, lo cierto es que había un ambiente muy tenso. El propio Maradona declaró: «Aquí no hemos venido a hablar de política. Aquí venimos a jugar a fútbol y eso es lo que haremos mañana». 

Sin embargo, como cuentan varios compañeros, de puertas para adentro Maradona sí utilizó el conflicto bélico para motivar tanto dentro del vestuario como ya en el terreno de juego: «Recuerden muchachos que estos son los que mataron a pibes argentinos en Malvinas». Fuera por esa motivación extra o no, lo cierto es que el Estadio Azteca y todos los aficionados que abarrotaron sus gradas aquel 22 de junio de 1986 fueron testigos de un partido único e irrepetible.

Nada más regresar del descanso (al que se llegó con empate a cero), Maradona marcó dos goles que pasaron a la historia: el primero de ellos, después de un mal despeje de un defensa inglés hacia su propia portería, ayudándose de la mano para superar al portero Peter Shilton. Una jugada que quedó bautizada para siempre como ‘La mano de Dios’. Para los argentinos: Un genio. Para los ingleses: Un tramposo. Ni el árbitro ni el linier vieron nada y dieron el gol por bueno ante las enérgicas protestas de los futbolistas ingleses.

La mano de Dios de Maradona contra Inglaterra en 1986
‘La mano de Dios’ de Maradona contra Inglaterra en el Mundial de 1986 (Wikimedia Commons / Dominio Público)

Sin embargo, apenas cuatro minutos después, Maradona marcó un gol que, esta vez sí, nadie puso en duda. Recibió un balón en el centro del campo, giró sobre sí mismo y comenzó una carrera dejando atrás a cuantos ingleses le salieron al paso. ‘El gol del siglo’ o ‘la jugada de todos los tiempos’ como narró en directo el gran Víctor Hugo Morales. Un gol de Gary Lineker a diez minutos del final sirvió para darle un poco de emoción al partido, pero los argentinos consiguieron el pase por 2-1.

En semifinales esperaba Bélgica que venia de eliminar a España en cuartos de final en la tanda de penaltis. Cuentan que Diego Armando Maradona festejó el triunfo belga pues consideraba mucho mejor equipo al español que venía jugando muy bien aquel Mundial con futbolistas como Butragueño o Míchel en muy buena forma.

El partido contra los belgas lo volvió a desatascar un Maradona que estaba absolutamente desatado. Dos goles del astro argentino, uno de ellos sensacional, fueron suficientes para meter a Argentina en la final contra una Alemania que, sin hacer ruido, había ido superando rivales y llegaba dispuesta a presentar batalla.

La gran final en el Estadio Azteca

El 29 de junio de 1986, argentinos y alemanes se vieron las caras, de nuevo en el Estadio Azteca, con la intención de salir campeones del mundo. Los alemanes, con un equipo que mezclaba ilustres veteranos como Rummenigge con jóvenes que ya eran una realidad como Lothar Matthäus o Andreas Brehme. Todos ellos dirigidos, ni más ni menos, que por Franz Beckenbauer.

Maradona y Rummenigge antes de la final de México 86
Maradona y Rummenigge antes de la final de Mexico 1986 (Wikimedia Commons, Dominio Público)

El partido tuvo de todo. Sin embargo, los argentinos pegaron primero y se adelantaron con dos goles de Brown y Valdano. Parecía todo hecho, pero ya sabemos que Alemania nunca se rinde, mucho menos en una final. En cinco minutos los germanos lograron empatar, primero con un tanto obra e Rummenigge y luego con otro de Rudi Voller. En un visto y no visto el sueño argentino pendía de un hilo.

Pero fue ahí cuando apareció el genio. Maradona, con un pase filtrado, dejó completamente sólo a su compañero Burruchaga que, después de recorrer 50 metros, logró batir al guardameta Schumacher. 3-2 y segundo título de campeón para Argentina.

Después de tantos años, la de Maradona en México 1986 sigue siendo la mejor actuación individual de la historia de los Mundiales. Más allá de los cinco goles y cinco asistencias, el liderazgo y la incidencia en el juego del Diego en aquella Copa del Mundo es y será recordada para siempre. Sus propios compañeros, así como el técnico Bilardo, dijeron que por muy buenos que fueran sus rivales, solo Argentina tenía a Maradona.

Imagen principal: Maradona levanta la Copa del Mundo en el Estadio Azteca. (Foto: Dominio Público vía Wikimedia Commons)