El gol de Iniesta en el Mundial de Sudáfrica 2010 permitió a España sumar su primera estrella. Brasil es pentacampeona y luce con orgullo cinco sobre su escudo. Alemania e Italia son los países europeos con más títulos (4 cada una). Por su parte, Argentina ya posee tres tras su éxito en Qatar 2022. Sin embargo, el caso de las cuatro estrellas de Uruguay es de lo más llamativo, ya que la selección charrúa únicamente ganó dos Mundiales (1930 y 1950). Analizamos esta curiosa historia.
Las cuatro estrellas de Uruguay
El fútbol es un deporte que se alimenta de sus símbolos. Al observar partidos de las mejores selecciones del mundo, es inevitable fijarse en el número de estrellas de sus escudos. Desde hace muchos años, los futbolistas uruguayos lucen con orgullo sus cuatro estrellas, un hecho que provocó controversia y un duro enfrentamiento con la FIFA.
Este hecho no reside en un error de interpretación de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), se trata de un derecho histórico basado en la legitimidad de los torneos organizados por la FIFA antes de la existencia de la Copa del Mundo tal y como la conocemos en la actualidad.
Para comprender el origen de las dos primeras estrellas de Uruguay debemos retroceder a la década de 1920. Por aquel entonces, la Copa Mundial no había sido creada todavía por la FIFA. El torneo de fútbol de los Juegos Olímpicos era la única competición internacional de prestigio donde las distintas naciones medían sus fuerzas.
Pero no todas las ediciones tuvieron el mismo estatus. La FIFA, creada en 1904, llegó a un acuerdo con el Comité Olímpico Internacional (COI) para gestionar las ediciones de París 1924 y Ámsterdam 1928. Bajo este acuerdo, el máximo estamento del fútbol mundial asumió la organización técnica de la competición, permitiendo la participación de futbolistas profesionales y declarando oficialmente que dichos torneos serían considerados Campeonatos del Mundo.
La celeste viajó al viejo continente y sorprendió al mundo. Primero se hizo con la medalla de oro derrotando a Suiza en la final de París 1924. Cuatro años más tarde hizo lo propio en Ámsterdam 1928 venciendo a Argentina en el partido por el oro.
Uruguay 1930: Consolidación en el primer Mundial de la historia
El dominio de Uruguay volvió a hacerse patente en el primer Mundial de la historia. La selección charrúa fue la anfitriona de una competición que tuvo absolutamente de todo.
Jules Rimet, presidente de la FIFA por aquel entonces, quiso organizar una Copa Mundial oficial y, después de muchos vaivenes, el bicampeón olímpico fue elegido como país organizador. Aunque fueron muchos los equipos europeos que boicotearon el torneo, lo cierto es que finalmente se disputó con 13 selecciones participantes.
Aquel campeonato no solo sirvió para inaugurar el Estadio Centenario de Montevideo, sino que consolidó a la selección uruguaya como la mejor del mundo. En la final, de nuevo contra Argentina, Uruguay se convirtió en el primer campeón de la Copa Mundial de la FIFA tras derrotar a su rival por un contundente 4-2.

El Maracanazo y la cuarta estrella
Hubo que esperar 20 años para que Uruguay sumara un nuevo título. Después de ausentarse en señal de protesta de los Mundiales de Italia 1934 y Francia 1938, y tras el parón por la Segunda Guerra Mundial, los uruguayos regresaron al torneo en Brasil 1950.
Su presencia no fue testimonial, todo lo contrario. Uruguay fue avanzando en el torneo hasta alcanzar el último partido contra el anfitrión y favorito absoluto: Brasil.
Con todo en contra en un estadio de Maracaná totalmente repleto (se estima que asistieron unas 200.000 personas), Brasil logró adelantarse en el marcador. A los brasileños les valía un empate para consagrarse como campeones del mundo por primera vez en su historia.
Sin embargo, los goles de Schiaffino primero y Ghiggia después, dieron el título a Uruguay que, de esta forma, lograba la que, para ellos, era su cuarta estrella.

El reconocimiento oficial y el debate de la FIFA
Durante muchos años existió cierta controversia sobre si los títulos olímpicos de 1924 y 1928 deberían equipararse a las Copas del Mundo modernas. De hecho, la propia FIFA instó a la Asociación Uruguaya de Fútbol a que retirase dos de las cuatro estrellas de su escudo ya que las dos primeras no las consideraba oficiales.
Sin embargo, la AUF luchó por el reconocimiento y presentó, con el apoyo de la Asociación de Historiadores e Investigadores del Fútbol Uruguayo, montañas de documentos y evidencias que demostraban que el máximo estamento del fútbol mundial había sido el encargado de organizar los JJOO de París 1924 y Ámsterdam 1928.
Finalmente, la postura de la FIFA cambió y permitió que las cuatro estrellas de Uruguay siguieran apareciendo sobre el escudo de la selección charrúa. En el propio Museo de la FIFA, ubicado en Zúrich, se reconoce a los uruguayos como tetracampeones del mundo. Eso sí, distingue los Torneos Olímpicos (World Champions) de los Mundiales (World Cup Winners).
Una vez más, el espíritu de lucha tan característico del pueblo uruguayo, logró el reconocimiento deseado. Cada una de las cuatro estrellas esconde una historia de lucha y resiliencia, orgullo de una nación que, a pesar de contar con muchos menos habitantes que las que suelen lograr los éxitos, siempre compite y está entre las mejores.
Imagen principal: El escudo de Uruguay con sus cuatro estrellas. Foto: Adobe Stock.

Filólogo. Amante del fútbol histórico. El que tuvo la idea de hacer todo esto.




