El uruguayo Luis Súarez, uno de los futbolistas más odiados de la Copa del Mundo.

Los futbolistas más odiados de la historia de los Mundiales

Amados por sus respectivas aficiones, detestados por la inmensa mayoría. En esta lista repasamos algunos de los futbolistas más odiados de la historia de los Mundiales. Una acción desafortunada, una trampa, una agresión o una entrada desproporcionada, provocaron que estos nombres queden en la «lista negra» de la Copa del Mundo.

Camisetas retro en Amazon

¡Pincha en la imagen y descubre nuestra selección de productos en Amazon! (MUNDIALES.ES recibe una comisión por cada venta sin incremento de precio)

Harald Schumacher (Alemania)

Si hay una acción que define la brutalidad permitida en el fútbol de los años ochenta, es la que protagonizó el guardameta alemán Harald Schumacher en la semifinal de España 1982 contra Francia. El francés Patrick Battiston encaraba la portería cuando el guardameta alemán salió a interceptarlo de una manera completamente desmedida.

El portero no buscó el balón; se lanzó con todo su cuerpo, impactando con la cadera en el rostro del jugador galo. El resultado fue escalofriante: Battiston quedó inconsciente, perdió tres dientes y sufrió la rotura de varias vértebras. La indignación mundial creció porque el árbitro ni siquiera pitó falta, pero sobre todo por la actitud de Schumacher, quien se mostró impasible, masticando chicle mientras atendían a su rival. Aquella alarmante falta de empatía lo convirtió, especialmente en Francia, en el personaje más detestado del deporte.

Luis Suárez (Uruguay)

El delantero uruguayo Luis Suárez siempre ha sido un futbolista que camina sobre la línea de lo permitido, pero su momento cumbre como villano global llegó en Sudáfrica 2010. Se jugaba el último minuto de la prórroga de los cuartos de final entre Uruguay y Ghana. Todo un continente empujaba a las «Estrellas Negras», que estaban a punto de convertirse en la primera selección africana de la historia en llegar a unas semifinales.

Tras un remate de cabeza que superaba al portero charrúa, Suárez, parado sobre la línea de gol, rechazó el balón con las dos manos de forma deliberada. Fue expulsado de inmediato, pero Asamoah Gyan estrelló el penalti en el travesaño. Las cámaras captaron al delantero uruguayo celebrando de forma eufórica en el túnel de vestuarios mientras Ghana se hundía antes de caer en la tanda de penaltis. Para el fútbol africano, el ‘9’ personificó la trampa máxima, pasando a ser uno de los futbolistas más odiados del planeta.

Diego Armando Maradona (Argentina)

Es imposible hablar de la historia de los Mundiales sin mencionar a Diego Armando Maradona en México 1986. El partido de cuartos de final contra Inglaterra estaba cargado de un fuerte componente geopolítico tras la Guerra de las Malvinas, lo que elevó la tensión al máximo.

En el minuto 51, Maradona saltó junto al portero inglés Peter Shilton y, camuflando el gesto de forma magistral, golpeó el balón con el puño izquierdo para enviarlo al fondo de la red. A pesar de las airadas protestas británicas, el gol bautizado como «La Mano de Dios» subió al marcador.

La mano de Dios de Maradona contra Inglaterra en 1986
‘La mano de Dios’ de Maradona contra Inglaterra en el Mundial de 1986 (Wikimedia Commons / Dominio Público)

Aunque minutos después el «Diez» firmó el Gol del Siglo, el público y la prensa inglesa jamás le perdonaron aquella picardía. Shilton, de hecho, se negó a disculparlo durante el resto de su vida, consolidando a Diego como un mito amado por unos y profundamente odiado por otros.

Mauro Tassotti (Italia)

Para el aficionado español, no existe un villano más doloroso que Mauro Tassotti. En los cuartos de final de Estados Unidos 1994, España e Italia disputaban un billete a las semifinales en un partido muy igualado. Con el marcador 2-1 a favor de la Azzurra y el tiempo de descuento casi cumplido, un centro al área italiana terminó con Luis Enrique tendido en el suelo.

Tassotti le había propinado un brutal e intencionado codazo en pleno rostro que le fracturó el tabique nasal. La imagen de Luis Enrique con la camiseta blanca ensangrentada, llorando de impotencia y reclamando al árbitro Sándor Puhl —quien no señaló absolutamente nada— quedó grabada en la identidad del fútbol español.

Aunque la FIFA actuó de oficio y sancionó a Tassotti con ocho partidos, la impunidad en los 90 minutos convirtió al lateral italiano en el enemigo público número uno de España.

Marco Materazzi (Italia)

La final del Mundial de Alemania 2006 iba a ser el broche de oro para la carrera de Zinedine Zidane. Sin embargo, el central italiano Marco Materazzi se encargó de cambiar el guion para convertirse en el gran antagonista de aquella noche en Berlín.

Materazzi, un defensor conocido por su capacidad para desestabilizar mentalmente a los delanteros, pasó gran parte de la prórroga provocando al astro francés. Tras un cruce de palabras, el italiano profirió un insulto sumamente personal sobre la hermana de Zidane. La reacción del «10» fue un violento cabezazo al pecho del zaguero italiano que le costó la expulsión directa.

Italia terminó levantando la Copa del Mundo en los penaltis, y Materazzi quedó retratado ante los ojos del mundo como el provocador profesional que destruyó el final perfecto del héroe francés.

Arjen Robben (Países Bajos)

En los octavos de final de Brasil 2014, los Países Bajos y México empataban a un gol en un partido agónico que parecía destinado a la prórroga. Fue entonces cuando Arjen Robben, una de las figuras más desequilibrantes del torneo pero arrastrando fama de simular faltas, encaró a la defensa mexicana dentro del área en el tiempo de descuento.

Ante la marca de Rafael Márquez, Robben arrastró el pie y realizó un salto acrobático completamente exagerado que convenció al árbitro de señalar el punto de penalti. Klaas-Jan Huntelaar convirtió la pena máxima y México quedó eliminado de una forma cruel.

El extremo neerlandés admitió después haber simulado en otra jugada del primer tiempo, lo que desató la furia de toda una nación. La frase «No era penal» se convirtió en el grito de guerra de una afición mexicana que incluyeron a Robben de por vida en su lista negra.

Arjen Robben en la Eurocopa de 2012.
Arjen Robben, uno de los futbolistas más odiados en México. Foto: Олег Дубина / Football.ua / CC BY-SA 3.0

Antonio Rattín (Argentina)

Mucho antes de Maradona, el capitán argentino Antonio Rattín ya había sembrado la discordia con Inglaterra en el Mundial de 1966. En el partido de cuartos de final disputado en Wembley, el capitán argentino fue expulsado por el árbitro alemán Rudolf Kreitlein por lo que este consideró «violencia verbal», a pesar de que el colegiado ni siquiera hablaba español.

Indignado por la supuesta injusticia, Rattín se negó a abandonar el terreno de juego durante varios minutos, exigiendo un traductor. Cuando finalmente se retiró, lo hizo caminando lentamente, estrujó un banderín de esquina que llevaba la bandera británica y se sentó en la alfombra roja exclusiva de la Reina Isabel II.

La expulsión de Antonio Rattin en el Mundial de Inglaterra 1966.
Histórica expulsión de Antonio Rattin en el Mundial de Inglaterra 1966. Foto: Wikimedia Commons / Dominio Público.

Tras el encuentro, el seleccionador inglés Alf Ramsey llamó «animales» a los jugadores argentinos, encendiendo una de las rivalidades internacionales más agrias de la historia.

Imagen principal: Luis Suárez en un partido con la selección de Uruguay. Foto: PLSDA1899 / CC BY-SA 4.0