Maradona y Pelé en un reportaje de El Gráfico.

Maradona-Pelé: Una relación llena de altibajos

Hablar de Maradona y Pelé es hacerlo, sin lugar a dudas, de dos de los mejores futbolistas de la historia de los Mundiales. Su rivalidad fue tal, que llegó a dividir el planeta fútbol durante décadas, hasta el punto de crear discusiones que, a día de hoy, siguen vigentes.

Más allá de las estadísticas, los títulos y las filigranas, la historia de ambos estuvo marcada por un choque gravitacional. No compartieron época como futbolistas en activo, pero compitieron ferozmente en el terreno de la opinión pública, los medios y el orgullo.

Lo que comenzó como la veneración de un muchacho de Villa Fiorito hacia el rey consolidado mutó con los años en una guerra dialéctica repleta de frases hirientes, ataques personales y disputas de ego, para culminar, en el ocaso de sus vidas, en un abrazo sincero que cerró la mayor rivalidad del siglo XX.

De la admiración al paternalismo: Los primeros encuentros entre Maradona y Pelé 

En 1979, Diego Armando Maradona era la gran promesa del fútbol sudamericano. Con apenas 18 años y vistiendo la camiseta de Argentinos Juniors, el ’10’ albergaba un deseo casi infantil: conocer en persona a Pelé. La mítica revista El Gráfico hizo posible el encuentro en Río de Janeiro el 9 de abril de aquel año.

Aquel primer contacto estuvo dominado por la cordialidad y la admiración mutua. Pelé, ya retirado del fútbol tras su etapa en el New York Cosmos, recibió al joven Diego con una guitarra en la mano, le dio consejos sobre cómo gestionar la fama y el dinero, y le recomendó cuidar su físico. Diego escuchaba fascinado a su ídolo.

Durante la primera mitad de los años ochenta, las declaraciones públicas de Pelé hacia la joven estrella argentina mantuvieron un tono marcadamente paternalista. El brasileño elogiaba el talento del zurdo, pero solía acompañar sus alabanzas con advertencias sobre su conducta fuera del campo.

Por su parte, Maradona aún guardaba las formas, reconociendo el estatus legendario del ‘O Rei’, aunque la semilla de la tensión empezaba a germinar a medida que el impacto de Diego en Europa y en la selección argentina crecía a pasos agigantados.

El Mundial de México 86 y el estallido de la rivalidad

El Mundial de México 1986 cambió para siempre el tablero de ajedrez. Con su actuación apoteósica ante Inglaterra y la conquista del título mundial liderando a Argentina, Maradona reclamó con firmeza su sitio en la cúspide. Para gran parte del público y de la crítica, Diego no solo había alcanzado el nivel de Pelé, sino que en términos de liderazgo individual en un solo torneo lo había superado.

Fue a partir de esa segunda mitad de la década de los ochenta cuando la prensa internacional comenzó a alimentar la comparación diaria. A Pelé no le agradaba la idea de compartir el trono que había ocupado en soledad desde los años setenta, y Maradona no estaba dispuesto a morderse la lengua frente a lo que consideraba una postura soberbia por parte del brasileño.

Pelé comenzó a cuestionar el rendimiento táctico de Diego y su constancia. Llegó a afirmar que Maradona «solo jugaba con la izquierda» y que carecía del remate de cabeza que caracterizó al rey brasileño. La respuesta de Diego no se hizo esperar, acusando al brasileño de ser un marioneta de los estamentos de la FIFA y un conformista alineado con el poder.

Las finales de Argentina en los Mundiales.
Giusti y Maradona festejan el título en México 1986. Foto: El Gráfico / Dominio Público.

«Yo soy el mejor»: El debate interminable y la votación del siglo

Llegados los años noventa y principios de los dos mil, la disputa por saber quién había sido el más grande de la historia alcanzó su punto de máxima ebullición. El debate no se medía únicamente en números —los más de 1.000 goles y las 3 Copas del Mundo de Pelé frente al genio absoluto, la magia y la épica de Diego en el Nápoles y Argentina—, sino en dos filosofías de vida antagónicas.

Pelé representaba el orden, la diplomacia institucional, el éxito corporativo y la cercanía a los organismos dirigentes como la FIFA. Maradona era la rebeldía, la voz del pueblo, el incorregible antisistema y la pasión desbordada.

El clímax institucional del enfrentamiento tuvo lugar en el año 2000, cuando la FIFA organizó la elección del «Jugador del Siglo XX». Se habilitó una votación popular por internet donde los aficionaron arrasaron en favor de Diego Armando Maradona, otorgándole más del 53% de los sufragios.

Ante el evidente malestar en el entorno del brasileño y las dudas sobre el sesgo del voto joven en la red, la FIFA decidió crear un comité de expertos que otorgó un segundo galardón a Pelé.

La gala de entrega de premios en Zurich escenificó el conflicto: Maradona subió a recoger su premio de la gente y abandonó el auditorio inmediatamente, negándose a compartir el escenario con Pelé cuando este fue premiado por los dirigentes. «El premio de la gente es el que vale, el de la FIFA lo decidieron unos viejos metidos en un despacho«, llegó a sentenciar el argentino.

Cruce de acusaciones y frases para la historia

Durante más de dos décadas, las comparecencias públicas de ambos se convirtieron en un cruce de dardos venenosos. Ninguno de los dos evitaba la confrontación cuando se le preguntaba por el otro.

Pelé utilizó frecuentemente la ironía y el demérito técnico para restar peso al legado del astro argentino. En una célebre entrevista, al referirse al recurso del remate aéreo de Diego, el brasileño ironizó:

«Maradona fue un gran jugador, pero no remataba bien de cabeza ni con la derecha. El único gol importante que metió de cabeza fue con la mano».

En otras ocasiones, Edson atacó la vida personal de Diego y sus problemas de adicción, calificándolo de «mal ejemplo para los jóvenes» y sugiriendo que «no estaba bien de la cabeza» en muchas de sus intervenciones mediáticas.

La réplica de Maradona era siempre furibunda y sin filtros. Diego atacó frontalmente la cercanía de Pelé a las altas esferas directivas y su postura política:

«Pelé es un esclavo de la FIFA, vende hasta a su madre si le pagan. Cada vez que habla, solo dice estupideces».

En otra de sus míticas intervenciones televisivas, respondiendo a unas declaraciones en las que el brasileño ponía en duda su categoría histórica, Diego soltó entre risas:

«¿Qué querés que te diga? Pelé debutó con un pibe y le pegaba a las mujeres. A Pelé le falta mucha calle para compararse conmigo».

Incluso sobre el origen del propio debate, Maradona insistía en que no había discusión posible dentro del terreno de juego:

«Mi mamá dice que el mejor soy yo, y las madres no mienten. Pelé siempre será el segundo, detrás de mí… y en Brasil el mejor fue Garrincha».

La reconciliación de Maradona y Pelé

A pesar de los incendios mediáticos, la relación dio un giro insospechado el 15 de agosto de 2005. Maradona debutaba como presentador de televisión en Argentina con su programa La Noche del 10, y el invitado estrella del primer episodio fue, contra todo pronóstico, Pelé.

Aquel plató de televisión fue el escenario de una tregua histórica. Ambos astros, ya maduros y alejados de los terrenos de juego, dejaron de lado los rencores. Hablaron entre risas sobre la presión de ser iconos mundiales, cantaron juntos acompañados por la guitarra del brasileño y dejaron una imagen grabada a fuego en la retina del aficionado al fútbol: ambos cabeceando un balón en el centro del plató sin que la pelota tocara el suelo.

A partir de aquel momento, la relación entró en una fase de diplomacia afectiva. Aunque de forma esporádica volvían a surgir pequeñas fricciones tras alguna entrevista desatinada, el tono general pasó a ser de absoluto respeto institucional.

El adiós entre gigantes: Un abrazo en la eternidad

Los últimos años de vida de ambos estuvieron marcados por la fragilidad física y el reconocimiento mutuo del lugar sagrado que ocupaban en el deporte rey. Con el paso del tiempo, las viejas rencillas se disolvieron en la nostalgia de los años dorados.

El 25 de noviembre de 2020, la noticia del fallecimiento de Diego Armando Maradona conmocionó al mundo. La respuesta de Pelé no tardó en llegar, a través de una desgarradora y elegante nota pública que cerró para siempre cualquier atisbo de rivalidad:

«Qué noticia triste. Perdí a un gran amigo y el mundo perdió a una leyenda. Todavía hay mucho que decir, pero por ahora, que Dios dé fuerza a los familiares. Un día, espero que podamos jugar juntos al fútbol allá en el cielo».

Poco más de dos años después, el 29 de diciembre de 2022, Pelé se reencontraba con Maradona en la memoria colectiva del deporte.

La historia de Pelé y Maradona demuestra que las grandes rivalidades no nacen del odio, sino de la imposibilidad de que dos soles brillen al mismo tiempo en el mismo firmamento.

Fueron dos reyes distintos: uno coronado por la elegancia y la efectividad absoluta; el otro, por el genio zurdo, la rebeldía y el sentimiento popular. Ambos marcaron a fuego sus respectivas épocas y terminaron entendiendo que su grandeza solo podía medirse mirándose el uno al otro.

Imagen principal: Maradona y Pelé en un reportaje de El Gráfico.