Hablar de Maradona y Passarella es hacerlo de los dos capitanes campeones del mundo con Argentina hasta que Messi levantó un nuevo trofeo en Qatar 2022. De hecho, ‘El Káiser‘ es el único futbolista de la Albiceleste que ganó dos Mundiales (1978 y 1986) aunque, en este último, no llegó a disputar ni un solo minuto. ¿Qué pasó en aquella concentración de 1986? En MUNDIALES.ES analizamos uno de los mayores misterios de la historia del torneo.
Maradona, nuevo capitán de Argentina
Tras el éxito de Argentina en el Mundial de 1978 disputado en casa, la Albiceleste, con César Luis Menotti repitiendo en el cargo, fracasó en la edición de España 1982. Con Passarella como capitán y un joven Diego Armando Maradona como gran estrella, los argentinos cayeron en la segunda fase tras perder por un contundente marcador de 3-1 contra su gran enemigo: Brasil. En aquel partido, por si fuera poco, Maradona fue expulsado fruto de la desesperación.
El ‘fracaso’ en España le costó el cargo a Menotti que, en 1983, fue sustituido por Carlos Bilardo. Una de las primeras decisiones del nuevo técnico fue dar el brazalete de capitán a Maradona, algo que, para Passarella, fue una declaración de guerra. El Káiser era el símbolo del orden y sentía que la cinta le pertenecía por antigüedad.
Para Daniel Passarella, Maradona era un joven talentoso pero indisciplinado. Esta decisión de Bilardo provocó una división total en la concentración de Argentina. Por un lado, el bando de los «menottistas-passarellistas» y por otro, los «bilardistas-maradonianos». Casi nada.
La intoxicación de Passarella en México 86
Cuando la expedición argentina aterrizó en México, el ambiente era irrespirable. Passarella seguía siendo el líder espiritual para gran parte del grupo. Por su parte, Maradona, apoyado por Bilardo, empezaba a ganar jerarquía y poder. La tensión explotó en una reunión de vestuario que tuvo lugar en la previa del torneo.
Según diversas fuentes, Passarella acusó a Maradona de tomar drogas y andar siempre de fiesta. Por su parte, Diego contraatacó exponiendo una supuesta relación sentimental de Daniel con la mujer de un compañero, además de ser el «informante» de la prensa. Como es lógico, el vestuario quedó roto después de esto.
Para tratar de limar asperezas, aunque fuera públicamente, El Gráfico tuvo la idea de que ambos capitanes se tomaran unas fotos ataviados con sombreros mexicanos y luciendo su mejor sonrisa. Los presentes en aquel reportaje cuentan que ambos futbolistas llegaron y se fueron sin dirigirse la palabra en ningún momento.
En medio de este clima de tensión insoportable, surgió uno de los misterios médicos más grandes de la historia de los Mundiales. Después de una comida en la que estuvieron presentes todos los miembros de la plantilla y del cuerpo técnico, únicamente Passarella sufrió una intoxicación que le impidió jugar ni un solo minuto en todo el torneo. Su sustituto fue el Tata Brown, que cumplió a la perfección.
Esta intoxicación estuvo rodeada de todo tipo de leyendas urbanas y teorías de la conspiración que acusaban al entorno de Maradona y del propio Bilardo de haber tenido algo que ver. La enfermedad provocó que Passarella tuviera que ser hospitalizado y le hizo perder mucho peso. Aunque intentó recuperarse por todos los medios, tuvo que conformarse con salir en la foto de campeón sin haber debutado.

Años después, Maradona declaró en una entrevista para ESPN: «Passarella se autoexcluyó. Él decía que tenía un virus, pero la verdad es que no se bancaba que yo fuera el líder. Se la pasó en el baño, pero de envidia, no de infección».
Por su parte, Passarella manifestó en El Gráfico: «En la Selección tiene que haber disciplina. Un capitán tiene que dar ejemplo, no llegar tarde ni andar en cosas raras. Yo gané un Mundial siendo el capitán de un equipo serio, no de un circo».
Maradona y Passarella: Una relación irreconciliable
Después de todo aquello, tanto Maradona como Passarella siguieron lanzándose dardos cada vez que tenían ocasión. Daniel acusó a Diego de falta de profesionalidad y malos hábitos, por su parte, el ’10’ criticó la decisión del Káiser cuando éste obligó a varios futbolistas a cortarse el pelo para convocarlos cuando se hizo cargo de la selección.
Sin embargo, hubo un momento en el que Maradona intentó zanjar el asunto y enterrar el hacha de guerra. En 1995, Daniel Passarella sufrió la mayor tragedia de su vida. Su hijo Sebastián falleció en un accidente de tráfico al ser arrollado por un tren. Diego, en un gesto que algunos interpretaron como lleno de humanidad, intentó acudir al entierro para darle el pésame a su antiguo compañero. Para ello contactó con su entorno pero la respuesta fue clara: «Mejor que no venga«.
El legado de ambos es indudable. Daniel Passarella es, para la mayoría de expertos, el mejor defensor argentino de la historia. Él fue el capitán en el primer título de la Albiceleste y, aunque no jugó, también formó parte de la expedición que triunfó en 1986.
Por su parte, Maradona es un Dios en Argentina. Su actuación en México le elevó al Olimpo y, aún hoy, se le considera el mejor futbolista de todos los tiempos. Sin embargo, la relación entre ambos, llegó a enfrentar a todo un país. Incluso tras la muerte de Diego, Passarella se limitó a destacar de él su inmensa calidad futbolística.

Filólogo. Amante del fútbol histórico. El que tuvo la idea de hacer todo esto.




