Dicen que lo que mal empieza, mal acaba y lo cierto es que la historia de España en Rusia 2018 no pudo empezar peor. A falta de dos días para el inicio del torneo, el seleccionador Julen Lopetegui fue destituido de su cargo. Aquello fue el principio del fin. Repasamos todo lo sucedido en un campeonato donde los españoles no estuvieron a la altura.
El cese de Julen Lopetegui
España llegaba al Mundial de Rusia 2018 después del fracaso de Brasil 2014 (donde no pasó de la fase de grupos) y de una tibia participación en la Eurocopa 2016. Julen Lopetegui era el encargado de tratar de revitalizar a un equipo que contaba con auténticos «peloteros» como Isco Alarcón, David Silva o el propio Andrés Iniesta.
Sin embargo, los cimientos de la concentración saltaron por los aires el martes 12 de junio de 2018. El Real Madrid emitió un comunicado oficial anunciando el fichaje de Julen Lopetegui como nuevo técnico para la nueva temporada, una vez finalizara el Mundial. La noticia no pudo sentar peor a Luis Rubiales, presidente de la Federación Española, que se sintió totalmente traicionado.
A pesar de la presión ejercida por pesos pesados como Sergio Ramos, capitán del equipo, Rubiales compareció ante los medios de comunicación y anunció el cese fulminante del seleccionador. En un abrir y cerrar de ojos, una de las favoritas se quedaba sin entrenador a dos días del inicio del torneo. Poco importó el hecho de que el técnico guipuzcoano hubiera devuelto el hambre al equipo, la seguridad defensiva y que España llegara con una racha de imbatibilidad de 20 partidos. La decisión estaba tomada.
Fernando Hierro sustituto de Lopetegui
La Federación optó por una solución de urgencia para apagar el incendio: Fernando Hierro, técnico de la casa y legendario exjugador, que por aquel entonces ejercía como director deportivo de la RFEF, fue el elegido para sustituir a Julen Lopetegui.
Hierro aportaba liderazgo moral, carácter y un profundo conocimiento del grupo, pero carecía de experiencia en los banquillos al más alto nivel para gestionar una plantilla en un torneo tan importante. El resultado fue de lo más decepcionante.
El debut contra Portugal (3-3) fue un espejismo. Un partido de ida y vuelta condicionado por la genialidad de Cristiano Ronaldo, autor de los tres goles del conjunto luso. España competía por la inercia y la tremenda calidad individual de sus futbolistas, pero dejó ver algunos de sus puntos débiles. La presión tras pérdida disminuyó y el equipo mostró una alarmante fragilidad defensiva que costaría muy cara.

David De Gea, el gran señalado
Si el ambiente y las sensaciones de España en Rusia 2018 no eran los mejores, todavía fueron a peor en los siguientes partidos. El hombre que acaparó las críticas de la opinión pública y los analistas deportivos durante todo el torneo fue David De Gea.
El guardameta del Manchester United llegaba consolidado como uno de los mejores porteros de la Premier League. Llamado a heredar el vacío que había dejado Iker Casillas en la portería, su rendimiento en la Copa del Mundo fue un auténtico calvario psicológico y estadístico.
En el ya citado debut contra Portugal, un error clamoroso del cancerbero español significó el segundo tanto de los lusos. Ese fallo minó por completo la confianza de De Gea, que durante la fase de grupos ante Irán (1-0) y Marruecos (2-2) ofreció una alarmante sensación de inseguridad, algo que afectó a la zaga que ya sufría en demasía.
Las estadísticas finales de Rusia 2018 fueron demoledoras para el arquero español: encajó seis goles en cuatro partidos y completó el torneo habiendo realizado una única parada en más de 390 minutos disputados. La falta de contundencia en las salidas se convirtió en una losa psicológica para un equipo que concedía muy poco, pero encajaba en prácticamente cada llegada del rival.

España-Rusia: Récord de pases… inútiles
A pesar de las dudas del equipo, España logró clasificarse para los octavos de final tras terminar la fase de grupos como líder. El destino quiso que los españoles tuvieran que verse las caras ante los anfitriones. Rusia, en el majestuoso Estadio Luzhniki de Moscú, planteó un encuentro muy cerrado y no dejó espacio alguno a los «jugones».
El 1 de julio de 2018, España dejó claro que el tikitaka había muerto. El equipo dirigido por Fernando Hierro firmó un récord absoluto en los mundiales al completar 1.114 pases, sin embargo, la inmensa mayoría de esos envíos eran horizontales, previsibles y carentes de profundidad. El control de la posesión fue en zonas de nulo peligro, sin desmarques y sin apenas disparos a puerta. En resumen: un fútbol tremendamente aburrido.
Aunque España se adelantó gracias a un gol en propia puerta de Ignashevich, un penalti inocente por mano de Gerard Piqué puso las tablas. El marcador ya no se movió, y el pase a cuartos de final tuvo que resolverse en la tanda de penaltis. De Gea no paró ningún lanzamiento, mientras que Koke y Iago Aspas erraron para los españoles. El fracaso se consumaba.
Despedida amarga de varias leyendas
El fracaso de España en Rusia 2018 supuso el amargo final con la camiseta de la selección de varias leyendas. Gerard Piqué anunció su retirada del equipo nacional después del torneo, así como otras grandes figuras como David Silva o Andrés Iniesta, que ya no volvieron a vestir la camiseta española.
Los últimos estandartes de la mejor generación de futbolistas de nuestro país, que lograron el triplete histórico de dos Eurocopas (2008 y 2012) y un Mundial (2010), decían adiós de una forma triste. Eso sí, su legado permanece intacto en la historia del fútbol español.

Nunca sabremos lo que hubiera pasado si Julen Lopetegui hubiera dirigido al equipo en aquel Mundial de Rusia 2018. Lo cierto es que la decisión de Luis Rubiales no pudo salir peor.
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Imagen principal: Sergio Ramos y Akinfeev antes del España-Rusia del Mundial 2018. Foto: Anton Zaitsev / Soccer.ru (CC BY-SA 3.0).

Filólogo. Amante del fútbol histórico. El que tuvo la idea de hacer todo esto.




