El fútbol es un generador inagotable de historias de gloria, pero también sirve para ver como grandes figuras caen a los infiernos. Pocos casos ilustran este violento contraste como el de Robson de Souza, mundialmente conocido como Robinho. Aquel joven que maravilló al planeta con sus bicicletas imposibles en el Santos, bendecido por Pelé como su heredero, cumple hoy una condena de nueve años de prisión.
El fichaje de Robinho por el Real Madrid
La historia deportiva de Robinho comenzó en las canchas de fútbol sala de São Vicente. Su irrupción en el Santos FC a principios de los años 2000 fue un terremoto futbolístico. Con una agilidad eléctrica y un desparpajo insultante, lideró al «Peixe» para ganar el Brasileirão en 2002 y 2004. Verlo jugar era asistir a un espectáculo de fintas aéreas y capacidad para esconder el balón.
Pelé, máximo leyenda del club, lo señaló públicamente como su sucesor. La etiqueta era pesada, pero el joven extremo pareció capitalizarla rápidamente para dar el salto a Europa en el verano de 2005. El Real Madrid de Florentino Pérez, en la recta final de la era de los «Galácticos«, pagó 24 millones de euros por su traspaso.
Su debut oficial el 28 de agosto de 2005 contra el Cádiz en el Ramón de Carranza dejó una gran impresión: Robinho entró en la segunda mitad y ofreció un recital de sombreros y regates que acaparó las portadas de la prensa internacional.
A pesar de ganar dos Ligas de España (2006/07 y 2007/08) y dejar destellos de una clase innegable, su paso por el Santiago Bernabéu estuvo marcado por la irregularidad en los momentos clave. Exigiendo un estatus de líder y una mejora contractual que el club no consideró justificada, Robinho forzó su salida en 2008 con destino al Manchester City, convirtiéndose en el primer fichaje de la era de los jeques en la Premier League. Sin embargo, su rendimiento en Inglaterra comenzó a diluirse debido a la falta de constancia y los problemas de adaptación al fútbol británico.
Robinho con la ‘Canarinha’: Su rendimiento en la Copa del Mundo
Donde Robinho siempre encontró su mejor versión futbolística fue vistiendo la camiseta de Brasil. Mientras que en sus clubes europeos se le reprochaba falta de regularidad, con la Verdeamarela asumía galones de líder y se convertía en una de las piezas ofensivas más fiables del combinado sudamericano.
Su trayectoria mundialista comenzó en Alemania 2006. En un plantel plagado de leyendas como Ronaldo Nazário, Ronaldinho, Adriano y Kaká, Robinho asumió el rol de revulsivo de lujo. El seleccionador Carlos Alberto Parreira lo utilizaba para revolucionar las segundas partes gracias a su velocidad.
Brasil cayó eliminada en cuartos de final ante la Francia de Zinedine Zidane, pero Robinho dejó sensaciones que anticipaban su peso en el siguiente ciclo mundialista. El punto álgido de su carrera internacional llegó en los años posteriores. Fue el MVP, máximo goleador y campeón de la Copa América 2007 en Venezuela, liderando a un equipo que venció a Argentina en la final (3-0).
Poco después, repitió título en la Copa Confederaciones 2009. Para el Mundial de Sudáfrica 2010, Robinho ya era el jugador franquicia del esquema de Dunga, luciendo el dorsal «11». En tierras africanas cuajó su mejor actuación en una cita mundialista, anotando un gol clave en octavos de final contra Chile y abriendo el marcador en los cuartos de final frente a los Países Bajos. Pese a su rendimiento individual, Brasil terminó eliminada por 2-1 ante los neerlandeses. En total, Robinho vistió la elástica nacional en 100 partidos oficiales y anotó 28 goles.
¿Por qué está en la cárcel Robinho?
Tras su experiencia en la Premier League, Robinho buscó relanzar su carrera en la Serie A italiana fichando por el AC Milan en 2010. Allí formó un ataque destacado junto a Zlatan Ibrahimović y Alexandre Pato, logrando conquistar el Scudetto en su primera temporada.
No obstante, su etapa en Italia quedó marcada de forma definitiva por los hechos ocurridos fuera de los terrenos de juego. La noche del 22 de enero de 2013, en un local nocturno de Milán, se produjo la presunta agresión sexual a una joven de origen albanés que se encontraba ebria. La investigación judicial posterior determinó la participación directa de Robinho y un grupo de acompañantes.
Aunque el jugador abandonó Italia tiempo después para continuar su carrera en Brasil, Turquía y China, el proceso penal italiano avanzó de manera implacable basándose en pruebas periciales e interceptaciones telefónicas autorizadas por el juez.
En 2017, un tribunal de Milán dictó la primera sentencia condenatoria. Tras agotarse todos los recursos y apelaciones presentadas por los abogados del futbolista, la Corte de Casación de Roma —el máximo tribunal italiano— dictó una sentencia definitiva e inapelable en enero de 2022: nueve años de prisión además de una indemnización económica para la víctima.
Cumplimiento de la pena: Su situación actual en una celda brasileña
Al conocerse la sentencia firme, Robinho residía en Brasil. Debido a que la Constitución brasileña prohíbe la extradición de sus ciudadanos nativos, el exfutbolista permaneció en libertad en su país durante dos años. Sin embargo, este mecanismo constitucional no significaba impunidad. La justicia italiana solicitó formalmente que el recluso cumpliera la pena de cárcel en territorio brasileño.
El caso fue evaluado por el Tribunal Superior de Justicia de Brasil, que en marzo de 2024 determinó por una amplia mayoría de votos que la condena italiana era plenamente válida y debía ejecutarse de inmediato. La Policía Federal procedió a su arresto horas después.
La realidad actual de Robinho se rige de forma estricta por los reglamentos internos de la institución, sin distinciones por su antiguo estatus de estrella del Real Madrid o de Brasil. El propio interno ha confirmado a través de los canales institucionales de la prisión que cumple los mismos horarios, tareas de limpieza y normas de convivencia que el resto de los reclusos.
Su única actividad recreativa permitida tiene lugar los domingos, cuando participa en los partidos de fútbol organizados en el patio del penal. En el ámbito legal, su defensa ha obtenido recientemente una reducción de 160 días de la pena total.
Esta remisión no responde a ningún beneficio extraordinario, sino a un derecho recogido en la Ley de Ejecución Penal brasileña que computa de forma matemática las horas acreditadas de estudio, trabajo y talleres de lectura completadas por el recluso en prisión. Con estos ajustes, la fecha oficial establecida por la justicia para que Robinho finalice su condena está fijada para finales del año 2032.
Imagen principal: Robinho durante un partido del Mundial 2010. Foto: Marcello Casal Jr/Agencia Brasil / CC BY 3.0 BR

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